El Instituto Nacional de Bosques (INAB) ha hecho efectivo el primer pago de incentivos forestales de los programas PINPEP y PROBOSQUE. Esta inversión de Q90 millones no es solo una cifra técnica; es el motor que dinamiza la economía rural y asegura que el compromiso con la naturaleza se traduzca en bienestar real.

Una Herramienta de INAB para la Resiliencia

Más allá de la reforestación, los programas PINPEP (Decreto 51-2010) y PROBOSQUE (Decreto 2-2015) funcionan como escudos contra el cambio climático y pilares de la seguridad alimentaria. Estos incentivos permiten que las comunidades rurales fortalezcan su resiliencia mediante sistemas agroforestales y la restauración de bosques naturales.
Con esta acción, el INAB reafirma que la conservación y el desarrollo económico pueden, y deben, caminar de la mano bajo la consigna: “¡Más bosques, más vida!”
“Reafirmamos nuestro compromiso de seguir impulsando los incentivos forestales como una herramienta efectiva para mejorar la calidad de vida de las familias rurales… Cada pago representa una inversión directa en las comunidades”. Ing. Miguel López, coordinador de PROBOSQUE
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