La danza de millones del hijo de Baldetti, el espejo de lo que somos imagen

Es tan ofensivo ver al miserable Marito en calzoncillos, tirando dinero; como lo es ver a los hijos de nuestros amigos en selfies sacudiendo al aire botellas de Dom Pérignon de Q4 mil.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Ofensivo es el video que ayer se esparció como espuma en redes sociales, donde se muestra al hijo menor de Roxana Baldetti en su danza millonaria, tirando billetes al aire en calzoncillos. En pocos minutos alcanzó potencialmente a más de 3.4 millones de usuarios. Burdo, patán, ordinario y un vulgar ladronzuelo acomplejado, es este chavo. Eso pensé.

Marito, como llaman al hijo menor de Roxana Baldetti, siempre fue un acomplejado que mostraba sin recato cómo el perverso poder de su madre y el dinero mal habido comía sus entrañas. Semana a semana, su perfil público en Instagram “Marito_21” era un derroche de despilfarro y excesos. Las fotos que posteaba eran la antología de su arrogancia y del desprecio por el valor del dinero. ¿Quiere que se lo recuerde? Acá le dejo estas fotos que fueron alabadas y comentadas por muchos, mientras en su momento los medios de comunicación callaban.
El infame Marito, mostraba los zapatos Versace que su madre le compraba, sus costosos Prada rojos, sus viajes en jet privado, el BMW blanco último modelo, la remodelación de su clóset personal que más bien se asemejaba a una boutique de Hollywood, sus viajes en jet a New York y Miami rodeado de cajas de champán y hasta sus sofisticados pasteles de cumpleaños marca Chanel.
Entonces, no entiendo ¿por qué tres años después el chapín se latiguea y sorprende tanto? Si este derroche fue el pan de cada día mientras su madre gobernaba. El culto a la arrogancia fue tolerado por miles de guatemaltecos que hoy se rasgan vestiduras. Somos un país que tolera la doble moral y ensalza el poder.

































La danza de millones no es nueva

La danza de dinero no es nueva, lo hizo el ex presidente Alfonso Portillo y quedó consignado por un testigo en su juicio, de cómo su seguridad sustrajo maletas del CHN cargadas de millones, para luego formar una montaña de billetes donde Portillo se desplomaba y lanzaba la plata ajena por los cielos para que su seguridad se abalanzara.

La danza de millones no es exclusiva de políticos; la practican sus vecinos y los míos, sus conocidos y la vemos en vivo y a todo color en redes sociales .

Para mí es tan ofensivo ver al miserable Marito tirando el dinero en calzoncillos, como lo es ver al hijo o la hija del amigo en redes sociales agitando y lanzando por los techos botellas de Dom Pérignon de Q4 mil. Estas escenas que he contemplado por decenas son tan ofensivas como las del hijo de Baldetti o Portillo. Pero de estos hechos todos callamos, porque se han vuelto costumbre entre los jóvenes aplaudirlas y adularlas.

Es tan ruin ver a los miserables políticos y sus hijos tirando billetes, como lo es entrar en esos reconocidos restaurantes de steak house un viernes a mediodía para presenciar un desfile de botellas de whiskey de Buchanan, y de los mejores rones servidos en las mesas de los chabacanos que llegan a exhibir sus complejos. Pero a ellos, se les sigue tolerando y nos seguimos haciendo de la vista gorda de su derroche.

Es tan despreciable ver la danza millonaria del hijo de Baldetti en un video, como lo es ver al fracasado vecino, ahora convertido en un diputado, alcalde y funcionario público haciendo alarde de su nueva vida, mostrando a sus elementos de seguridad como si fueran gorilas de circo, rechinando sus blindados autos de lujo en cada parada.

Y también es tan vil ver a Marito bailar, como lo es ver a muchas de mis conocidas despilfarrando la plata del marido en joyas, bolsas y zapatos de marca para exhibirlas en recepciones y hacer alarde de su despilfarro.

Así que en esta mi catarsis quiero contarles que a mí no me impresiona ver al hijo de Baldetti en su danza, ya conocíamos sus miserias humanas, sus complejos y bajeza. Y nos guste o no, hemos convivido con seres que han hecho del dinero su Dios, es más lo toleramos y aplaudimos. O, simplemente, nos hemos hecho de la vista corta.

https://www.guatevision.com/nacionales/exclusiva-filtra-video-hijo-baldetti/

Cuando digo esto, salta en mi memoria aquellos días en que figuras como Alejandro Sinibaldi y, otros que hoy están en prisión, navegaban el Atlántico con tripulación a bordo de gigantescos yates; mientras decenas de conocidos les abrían paso, adulaban y rendían pleitesía.

¿Queremos cambiar Guatemala? Comencemos con el ejemplo. Antes de pretender transformar a otros, cambiémonos a nosotros mismos, venzamos nuestros demonios del temor y silencio. El día que dejemos de ser permisivos ante los excesos y la vanidad, este país comenzará su travesía del cambio. El día que apliquemos la condena moral a quienes con sus excesos y derroches nos ofenden, tendremos solvencia moral para pedir cambios.

Mi última meditación y pregunta es: ¿por qué el MP aún no inicia investigación contra el hijo de Baldetti, quien seguramente hacía su danza con dinero ajeno y del crimen organizado? El cashito que tira al aire con tanta emoción seguro proviene de evasión fiscal y lavado de dinero.

Cuando nada cuesta es fácil tirar por los cielos el dinero en cash, derrocharlo y mostrarlo. La gran noticia es que el dinero mal habido se esfuma como llegó.

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