¿Qué usos puedes darle a una bicicleta? Imagina que con ella preparas tu licuado de fresa en la mañana o tu café cargadito. También podrías lavar tu ropa, descascarar maní y todo esto sin utilizar energía eléctrica. Eso es justamente lo que hace Maya Pedal.

Foto tomada por Osman Velásquez / Relato

Esta iniciativa nacie en 1997 entre un grupo de personas con mente inquieta y tenaz. Mario Juárez fue uno de los creativos. Hoy su familia facilita oportunidades de desarrollo a diversas comunidades sin recursos, pero con ganas de superarse.

En un callejón del Cantón San Lorenzo en San Andrés Itzapa, Chimaltenango está el taller de Maya Pedal. Un portón negro en toda pared, pintada con colores vibrantes divide la calle de terracería con un lugar lleno de amor y calidez.

Foto tomada de facebook - Maya Pedal

En los inicios Mario y otros socios se vieron en la necesidad de hacer concentrado para aves, pero han querido lograrlo mediante mecanismos innovadores. Fue así como encuentran en la bicicleta una alternativa. Colocan sobre la tierra un par de blocks, una cadena y un par de pedales. Así es como crean su primera bici-máquina.

Ninguno de ellos es ingeniero, ni tiene estudios que facilitan el proceso, pero sí un enorme corazón dispuesto a ayudar a otras personas. Esa es la esencia del proyecto, llegar a los lugares sin recursos para que a través de las máquinas hechas con partes de bicicletas se emprendan negocios familiares o personales.

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Foto tomada por Osman Velásquez / Relato

Melody es la hija mayor de Mario y Verónica, personas amables y con una enorme sonrisa en el rostro. Tiene 15 años y en los últimos cuatro se ha involucrado mucho en esta iniciativa como técnica y voluntaria. Estudia tercero básico por Internet, así que tiene tiempo suficiente para conocer los diversos procesos que se realizan en el taller.

Tienen 22 modelos distintos como la bici-licuadora, la bici-pulverizadora, la bici-lavadora de ropa, dos diseños de bici-bomba de agua, descascarador de maní, de nuez de macadamia, entre muchos más. Cada uno surge de la necesidad de las personas en lugares vulnerables del país.

Foto tomada por Osman Velásquez / Relato

A través de la actividad física, estas máquinas contribuyen con el medio ambiente y otorgan oportunidades a las mujeres indígenas, socialmente el eslabón más débil. Nunca se imaginan que su propuesta llegaría a las altas esferas.




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Cuando aún Maya Pedal está en pañales regalan varias artilugios, pero los vecinos los dejan tirados. Con el tiempo se dan cuenta de los beneficios y ahora estas bicicletas funcionales han trascendido fronteras y pronto esperan habilitar dos nuevas sedes, una en México y otra en Estados Unidos.

Foto tomada de facebook - Maya Pedal


Tanto Mario como su esposa Verónica, quien también es pilar fundamental de la iniciativa, crecen en familias de escasos recursos. Sus oportunidades son limitadas, pero su visión nunca ha estado nublada. Ahora, exploran alternativas para dejar un legado en su lugar de origen, San Andrés Itzapa.

Maya Pedal trabaja de la mano con algunas organizaciones no gubernamentales, con las que empodera a niñas, jóvenes y mujeres en proyectos de emprendimiento. Verónica es trabajadora social y está comprometida a cambiar la realidad de muchas familias. Cada sábado imparten talleres para compartir conocimientos en la elaboración de las máquinas y posibles negocios que surjan de ellas.

Foto tomada de facebook - Maya Pedal

En el camino esta familia humilde, generosa, responsable y afable, se ha topado con decenas de historias y han transformado sueños en realidades, como lo hicieron con Doña Elena, quien ha creado su propia marca de champú natural gracias a una bici-licuadora o también a los niños de una escuela pública en Patzún, quienes tomaban agua completamente café. Con apoyo de otra organización, Maya Pedal logra entregarles una bomba de agua para purificar sus recursos.

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Foto tomada de facebook - Maya Pedal


La iniciativa ha sido vista con tan buenos ojos, que decenas de extranjeros han comprado varias máquinas, además de sumarse a través de un programa de voluntarios que permite a las personas conocer los procesos creativos.

Foto tomada por Osman Velásquez / Relato

Esta labor pretende suplir las necesidades de las comunidades guatemaltecas y llegar mucho más lejos. La familia Juárez Buch permanece sobre el renglón, satisfechos por lo recorrido y logrado, además enfocados en el futuro para seguir haciendo de Guatemala, un mejor lugar para vivir. 



Fotografía de portada tomada del facebook de Maya Pedal


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