Más allá de las luces de neón y las costas de Miami, un trayecto de apenas cuatro horas desbloquea el corazón más auténtico y rural de Florida, transformando el asfalto en una colección de memorias inolvidables.
Tras sobrevivir a un viaje de más de dos horas y a una altura de 11 mil metros, las preguntas continúan ante el polizón que voló en el tren de aterrizaje de un avión.