Mientras el sector privado de transmisión, representado por la AGTE, ha invertido más de 900 millones de dólares en la última década, el desafío futuro es monumental: el país requiere construir más de 1,000 kilómetros de líneas de transmisión y 13 nuevas subestaciones a corto plazo para garantizar un sistema eléctrico seguro y confiable.