La decisión de inicia el divorcio rara vez es el final; a menudo es solo el inicio de un proceso doloroso que puede extenderse por años. En un contexto donde la ruptura no solo es legal, sino profundamente emocional, el Dr. Virgilio Cordón, con una amplia experiencia clínica en psicología de parejas, se enfoca en desentrañar la causa de este sufrimiento prolongado, ofreciendo herramientas para transformar el duelo en una reconstrucción personal.
Su enfoque, plasmado en su libro más reciente, “Divorcio: El arte de soltar, sanar y empezar de nuevo”, se basa en la experiencia vivencial de sus propios pacientes, buscando dar herramientas prácticas para quienes ya están separados.

La Trampa de la Codependencia y la Identidad
¿Por qué a algunas personas les cuesta tanto superar un divorcio? Cordón ofrece una respuesta sencilla que radica en la identidad: el duelo se alarga cuando la persona ha hecho de su pareja una parte de su propia identidad.
“Si me separo, yo ya no soy esposa, ya no soy fulana de tal, yo ya no estoy completa… y empieza a perder su propia identidad porque su relación la ha basado en función del otro”, afirma el especialista.
Esta codependencia, que muchas veces es cultural, genera un miedo profundo a la inestabilidad financiera y emocional. La incapacidad de soltar y enfrentar el proceso de aceptación es lo que lleva a conflictos fuertes, como exparejas que no se hablan por años.

Diferencias en el Sufrimiento y el Impacto en Hijos
Aunque ambos géneros sufren el proceso de divorcio, lo hacen de forma diferente:
Los hombres tienen dominancia cerebral izquierda (razón y lógica). Culturalmente, se les enseña a no llorar, lo que los lleva a encerrarse, evitar el tema o disfrazar el dolor con expresiones de: “finalmente soy libre”.
Por su parte, las mujeres tienen más dominancia cerebral derecha (emociones y sentimientos). Tienden a manejar el duelo de forma más social, comunicándolo y expresándolo con sus redes de apoyo.
El punto más crítico son los hijos, quienes a menudo son usados como carne de cañón o arma para lastimar a la otra persona. Para mitigar el daño, los padres deben:
- Comunicar la situación con un lenguaje acorde a la edad de los hijos.
- Asegurarles que el problema es de los padres, no su culpa.
- Reafirmar que son amados y cuidados, para que se sientan protegidos y no víctimas.

Receta para la Reconstrucción Personal
Para aquellos que enfrentan un divorcio conflictivo o la duda de empezar, Cordón enfatiza la importancia de la firmeza y la seguridad en la decisión. Es crucial estar seguro de que se hicieron todos los esfuerzos posibles por salvar la relación.
El mensaje final es mirar hacia adelante: “A veces lo más bonito de estos procesos es pensar en el futuro y que todos vamos a estar mejor”. La mejor terapia para los hijos de padres en proceso de divorcio es que vean a sus padres llevarse bien después de la separación, finaliza el experto.
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