De nazarenos y vírgenes: arte que atraviesa los umbrales del tiempo imagen

Hoy #ViernesDeDolores ofrecemos un texto para los no creyentes, pero sí para los amantes del arte, un texto que debe leer antes de #SemanaSanta.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

¿Por qué alguien que no cree en la #SemanaSanta debe apreciar las imágenes de las procesiones? La pregunta es honesta, y fue Luis Manuel Muñoz Lemus quien la justificó. Él es conservador y restaurador de bienes culturales muebles del Instituto de Antropología e Historia (IDAEH) y nos otorgó un #Relato para explicar esa inquietud. Luego de leer el texto reconocerá las esculturas que ve en las procesiones desde una perspectiva mucho más global. Estas son sus palabras.



Foto: cortesía de José Carlos Flores

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“Obviamente, todo el bagaje religioso que existe tiene una función primaria dada por la iglesia católica: evangelizar a través de imágenes, para eso fueron hechas originalmente. Pero con el paso de los siglos, la misma iglesia reconoce que toda esta producción artística ya no responde solo a esa función catequética, responde además a un momento histórico, a una evolución artística del ser humano, de tal cuenta que muchas de estas imágenes (no solo pinturas, esculturas, además, orfebrería) son un Bien Cultural*…

*Bien cultural: es el termino correcto como se designa ahora a este tipo de legado. Antiguamente se les llamaba Obras de Arte, pero pasaron de serlo para convertirse en Bienes Culturales. Esto responde a que la designación de Obra de Arte tiene esa connotación estética que es muy subjetiva, por lo cual ahora son bienes culturales.

… Entonces, la misma iglesia entiende que todos estos bienes culturales responden a un momento histórico. Es decir, cuando vemos una escultura, que en este momento están muy de moda las que escenifican la pasión, podemos ver por medio de esa imagen, una producción artística de un momento histórico de Guatemala. Es decir, el “cómo pensaba la Guatemala de aquél entonces”, la de hace 300 años, porque estas imágenes reflejan parte de la forma de vida de esa sociedad.

Etapas del arte
Toda la producción artística se divide en estilos. Se hace la salvedad que los nombres no se colocan en la misma época, al contrario, es mucho tiempo después, y es para referirse a esos movimientos pasados que, de alguna manera, tienen ciertas características que las definen como tal, y así es como se pueden ir identificando y a su vez, la forma de vida de las personas.

Guatemala barroca

En el país, aunque hay imaginería Renacentista y Manerista, lo que tiene más auge es lo Barroco, o lo Ultrabarroco. Ahora, lo que vemos en las calles por las fechas son esculturas de muchas épocas. Alguna vez leí a Alejo Carpentier, y decía que “Latinoamérica era barroca por excelencia”, y que nunca había dejado de serla. Nuestro pensamiento sigue siendo Barroco, todo el tiempo. Y aún, cuando el estilo Barroco desapareció y evolucionamos hacia otros estilos (como Neoclásico, Romántico, y de ahí para adelante), nuestra forma de pensar y de comportarnos, nuestra idiosincrasia termina siendo Barroca en su esencia. Entonces los escultores, cuando hacía imágenes de pasión, refiriéndonos al tema específico de la época, querían copiar esos patrones. Claro, con las diferencias del caso, pero guardando la distancia de su momento histórico.

De ahí sale la importancia de las piezas y su aprecio, aún si no se es católico. Si no se tiene esa fe, me parece que es importantísimo apreciarlas, porque forman parte de un contexto histórico. Es un engranaje histórico y un contexto cultural. Y finalmente ¿para qué nos sirve todo esto?, pues para darnos identidad. A partir de estas esculturas, aún cuando no se defina como cristiano católico el guatemalteco puede sentirse identificado con ellas, pero como parte de los bienes culturales que le pertenecen a su país. Son producción de su gente y de una época específica.

Es como que yo no aprecie Tikal, porque no creo en los ritos mayas. Yo puedo apreciar todo lo que se hizo en Tikal, sin embargo, no voy a repetir sus ritos, pero lo aprecio como los bienes culturales que son. Como parte de mí pasado, de mí diversidad. Exactamente de igual forma, toda estas esculturas podrían ser apreciadas, o deberían ser apreciadas, desde esa perspectiva.




¿Por qué las de ahora no son como antes?

Tenemos que entender, y eso es parte misma de la evolución. Por ejemplo, en cuanto materiales, ahora se utiliza resina, materiales plásticos, algo que hace dos siglos no existía. Eso nos dice cómo se desarrolla la sociedad en cuestión de materiales, ahora, en cuestión de manufactura y calidad, diría que tendría que ver los gobiernos liberales, cuando se expulsaron a las órdenes religiosas. Tenemos que entender, y reconocer, seamos o no creyentes, que la religión católica es el mayor mecenas del arte para el mundo. Guatemala no es ninguna excepción y al sacarlos del país, esta producción se quedó lastimada sin los artífices y los maestros que les iban a enseñar a las nuevas generaciones.

Otro significativo para el país: hemos sufrido enormes catástrofes. Solo en terremotos: 1717; 1751; 1773; 1850; 1917; 1976… llevamos un récord de terremotos que ha destruido iglesias, y estas, si bien tuvieron mucho poder económico en algún momento, lo han ido perdiendo. Asimismo su patrimonio, ya no tenían recursos para repetir todo esto y para pagarle a grandes maestros, y tuvieron que adaptarse a escultores de mediana factura, para suplir un poco las necesidades que tenían en su momento. Es una serie de circunstancias, aún así, Guatemala es un referente para Latinoamérica, a pesar que no se conserva la calidad de la gran escuela escultórica de los siglo XVII, XVIII y hasta XIX, que desafortunadamente desapareció. En el siglo XX y XXI se producen esculturas que todavía se exporta para Centro y Suramérica. Tengo conocimiento que muchas imágenes, aún cuando la calidad no fuera como lo que nosotros hubiéramos esperado de excelsa, se va para el Caribe, y el resto de Latinoamérica.




Trabajo con pasión: conservar

En principio, esto es lo que decidí hacer en mi vida como profesional. Lo cual considero a largo plazo, como un privilegio. Siempre he sido amante del arte y de la historia, y además tengo el privilegio de poder acceder a ello de forma cercana, y más aún el poder hacer algo por conservar ese patrimonio, me siento muy orgulloso y honrado; significa un gran compromiso, una responsabilidad: lo que tengo entre mis manos representa parte de la historia de mi país. Y el resultado de ese programa de conservación y restauración, tiene que repercutir para las nuevas generaciones.

Una vez escuché un comentario de un sacerdote, acerca de un trabajo que realizamos de un escultura. Decía que quería que se restauraran* sus esculturas,

*Aunque el término correcto es conservación, pues abarca todo: restauración, evitar los daños, cuidar el entorno, la reposición de las partes faltantes, por tanto el término correcto es conservación.

…pues el sacerdote decía que la idea del proyecto de conservación de las imágenes que él tenía a su cargo en su iglesia, no eran ni para él, ni para los que estábamos ahí enfrente -decía- los que ya las vimos y disfrutamos, es para que las disfruten los que todavía no han nacido. Por tanto, esto es para los que aún no nacen, para que sepan lo que Guatemala produjo y lo que fue capaz de hacer, y lo que significa Guatemala en el mundo, a nivel artístico. 

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