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¿Has oído hablar de la tuberculosis? Muchas personas tienen un mal concepto sobre la enfermedad, dicen “se contagió porque saber con quién se metió”, “eso no se me puede pegar” o “se va a morir”. ¿Pero, realmente sabes cuáles son sus causas y tratamientos?

La tuberculosis es catalogada como “enfermedad social”, ya que la mayoría de personas contagiadas con dicha enfermedad habitan en condiciones de pobreza y con pocas probabilidades de un buen acceso a un sistema de salud y alimentación. Pero, esto no quiere decir que solo este sector social se pueda contagiar. No existe clase social, religión o color de piel que la tuberculosis no pueda atacar. Elisa Sical, nombre ficticio requerido por la fuente, es una mujer de 48 años, quien nos comparte su experiencia de cómo es vivir con la tuberculosis. 

“Yo tengo tuberculosis ganglionar, lo supe después de una biopsia ordenada por el médico internista, de un hospital privado, a raíz de que empecé a presentar ganglios inflamados. Inicialmente lo que buscaban los doctores era descartar un cáncer. La sorpresa fue que el estudio patológico reflejó que se trataba de una tuberculosis y que no estaba desarrollada ni en los pulmones”, comenta Elisa. 

“El resultado del estudio patológico fue enviado a un médico especializado en infectología, quién fue el que solicitó un tratamiento de nueve meses al centro de salud más cercano a mi residencia”. Hay que mencionar que estos centros son los únicos autorizados en todo el país para brindar el tratamiento adecuado a los pacientes, ya que ellos llevan una estadística de nuevos casos, defunciones y casos tratados

El miedo a padecer cualquier enfermedad es algo que a todos nos sucede y principalmente a veces pensamos que no tenemos cura. “Me asusté cuando empecé a indagar sobre el tema, pensé que me iba a morir, sin embargo al llegar al centro de salud me explicaron que el tipo de tuberculosis que padecía no era contagioso y que el medicamento que me iban a administrar era para erradicar de forma definitiva de mi cuerpo dicha infección”.



Foto: Google 

Lo más difícil de la tuberculosis es el tratamiento, ya que es muy fuerte y, por ende, muchas personas no aguantan y prefieren abandonarlo. “No es fácil ya que el hígado se resiente y, es por ello, que muchas personas abandonan la lucha. Eso genera en un futuro que regrese con más fuerza o fallezcan. Mi consejo es cuando le diagnostiquen este tipo de enfermedad no hay que asustarse, sino tratarse rápido. Un consejo que les puedo dar es de acompañar el tratamiento con un regenerador de hígado y un protector gástrico, ya que estos proporcionan la protección necesaria para que no se resientan los órganos tales como el hígado, páncreas y el estómago”. 

“Esto se los digo porque en mi segunda fase de mi tratamiento tuve una recaída que me llevó al hospital por más de cinco días, porque ninguno de los médicos que me trataron al principio me explicaron lo fuerte que era, hasta que el doctor internista del hospital tomó el control de mi salud y se dio cuenta que mi hígado ya no aguantaba las pastillas. Por eso recomienda que para todo paciente es necesario proteger los órganos ya mencionados y así evitar efectos secundarios”. 

Elisa Sical termina su tratamiento en agosto y espera poder eliminar el virus para siempre. “No todos los casos son iguales, por eso cada persona recibe el tratamiento de distintas maneras y periodo de tiempo, pero el objetivo es el mismo erradicar esta enfermedad. Otro aspecto que quiero mencionar es que la tuberculosis no solo afecta a personas de escasos recursos, sino a cualquier tipo de personas”, expresa Elisa.  

Estadísticas 

• La tuberculosis es una de las 10 principales causas de mortalidad en el mundo.

• En 2016, 10.4 millones de personas enfermaron de tuberculosis y 1.7 millones murieron por esta enfermedad (entre ellos, 0.4 millones de personas con VIH).

• Más del 95 por ciento de las muertes por tuberculosis se producen en países de ingresos bajos y medianos.

Síntomas 

Áreas de dolor: pecho.

Circunstancias en que se presenta el dolor: al respirar.

Tos: con sangre o crónica.

Todo el cuerpo: escalofríos, fatiga, fiebre, malestar, pérdida de apetito, sudoración o sudores nocturnos.

También comunes: dificultad para respirar, flema, ganglios linfáticos inflamados, pérdida de músculo o pérdida de peso intensa e involuntaria.

Fuente: OMS

Roberto Koch realizó el 24 de marzo de 1882 un valioso descubrimiento para la humanidad,  descubre la bacteria que causa la tuberculosis; es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS), conmemora esta fecha como el Día Mundial de Lucha Contra la Tuberculosis. ¿Conoces a alguien que tenga esta lucha? Recuerda el apoyo es muy importante para todos los pacientes. 

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