¡Hallazgos médicos que sorprenderían a Doctor House! imagen

“Entendí que si realmente quieres desarrollar curas permanentes, debes trabajar con los mismos recursos que el cuerpo nos da (células, señales y tejidos)”.

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Fotografías: WFIRM 

¿Sabías que anualmente se realizan al menos 120 mil intervenciones para trasplante de órganos? Sin duda, este sistema se ha convertido en una alternativa para muchos, para otros el caso no ha sido exitoso. Lo cierto es que la medicina siempre trae sorpresas y las grandes mentes que forman parte de estudios y laboratorios de medicina, aportan de manera inimaginable. Este es el caso de Julio César Alemán, un guatemalteco que ha dejado un legado en el ámbito de regeneración tisular y desarrollo de órganos.




“Por muchos años, vi a mi papá y a sus compañeros médicos luchar por promover el trasplante de órganos. Los vi operar por casi 6-8 horas para salvar vidas. Además, pude ver cómo es que a pesar de que ellos depositaran su mejor esfuerzo, siempre había pacientes que no podían recibir un órgano por diversos motivos. Lo que pocos saben es que todos estos pacientes que sí los reciben, cuando salen del hospital, tienen que tomar medicamentos por el resto de su vida para no perder el nuevo órgano. Y con estos medicamentos estamos comprometiendo el sistema de defensas del paciente y hasta cierto grado dañando el mismo órgano”.

Su primera introducción a medicina regenerativa y desarrollo de órganos fue con el Dr. Juan Domínguez-Bendala, en el Diabetes Research Institute de la University of Miami Leonard M. Miller School of Medicine. “En el instituto se lleva a cabo el desarrollo de terapias tisulares para combatir la diabetes tipo I. Con el equipo del Dr. Domínguez aprendí sobre células madres (dónde obtenerlas, cómo diferenciarlas y usarlas para el desarrollo de tejidos personalizados para el paciente). También aprendí de la importancia de los materiales que sostienen las células y de la microarquitectura de cada tejido. Gracias a él y su equipo, entendí que la ingeniería de tejidos involucra tres grandes aspectos: células, biomateriales y conexión de los tejidos. Al mismo tiempo, entendí que si seguíamos haciendo estos órganos a mano, nunca íbamos a hacer un impacto en el mundo”.

Luego de estos aprendizajes, Julio llegó a Estados Unidos para seguir su camino. “El Dr. Fernández me abrió las puertas de su casa y laboratorio en Kentucky. En ese momento comenzaba mi verdadero camino, aprendí sobre el cultivo de células humanas, también sobre planificación y metodología de experimentos complejos. En ese tiempo comencé a entender que si realmente quieres desarrollar curas permanentes, debes trabajar con los mismos recursos que el cuerpo nos da (células, señales y tejidos)”.




Julio cuenta que en el mundo de la ciencia, todos viven por las palabras de Bernard of Chartres Standing on the shoulders of giants. “Soy una persona con mucha paciencia y una imaginación que a veces suena a locura. Estas dos características se han traducido en perseverancia para seguir trabajando en un campo que no tiene precedentes y hacer realidad innovaciones que ni siquiera la ciencia ficción había escrito”. Ahora nos preguntamos ¿cuál fue el hallazgo de Julio y otros expertos?

Nada más y nada menos que el desarrollo del Human-on-a-chip. “Se puede resumir en la bioingeniería de 14 modelos de tejidos sanos, modelos de 5 tipos de cáncer y 2 modelos de enfermedades congénitas. Estas plataformas tienen varios usos, uno ha sido el desarrollo y descubrimiento de nuevos fármacos. Muchas farmacéuticas realizan estos estudios en modelos animales que nunca lograrán recapitular la fisiología humana. En nuestra plataforma hemos logrado ver directamente el modo de acción de los fármacos y predecir los efectos secundarios bajo un sistema completamente humano”.

Al mismo tiempo, han podido generar modelos personalizados de la plataforma, utilizando células de pacientes para ayudar a los médicos a personalizar el tratamiento adecuado. Además, han podido recapitular modelos de enfermedades huérfanas y de desarrollo de fármacos para poblaciones más específicas (mujeres, niños, embarazos, minorías, etc).




“Nuestro sistema ha empezado a dar pasos en la implementación de modelos humanos femeninos, geriátricos o de poblaciones vulnerables o nunca antes consideradas. Al poder recapitular estos órganos en microsistemas, hemos también empujado el campo de la bioimpresión y con ello logramos imprimir hasta seis tipos de tejidos sanos. Todo esto está formando las bases para que en un futuro no muy lejano podamos imprimir órganos completos y abastecer la gran demanda de trasplantes. Como mencionábamos, actualmente los pacientes que reciben trasplantes, requieren de medicamentos por el resto de sus vidas para poder mantener sus nuevos órganos. Con la bioimpresión de órganos esto no sería necesario, ya que serían creados a partir de células del mismo paciente”.

A su criterio: “Los avances han sido grandes, estamos rompiendo los esquemas de la medicina por medio de nuevos descubrimientos. A pesar de ello, todavía falta hacer más por los pacientes. Esto va más allá de las altas capacidades que tienen los médicos. Tenemos que ofrecerles mejores herramientas y tecnología para que realmente puedan entregar salud y brindar las mejores alternativas”. 




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