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Adela se despojó de los recuerdos de su infancia, como hija única. No tiene claro en qué momento comenzó el proceso, lo que sí sabe es que la relación entre sus padres y sus cuatro hermanos pudo jugar un rol muy importante en la vida que decidió llevar.

Por convicción o conveniencia, decidió no recordar esa niñez plagada de colores pastel, muñecas y el estigma que viene con “ser mujer en una sociedad machista”. Las hubo porque las hubo, pero hoy, no hay princesas, ni listones de colores, vestidos vaporosos y príncipes azules.

Adela se identifica con lo que hoy se conoce como una “feminista”, sin embargo, su aspecto y la fuerza con que se pronuncia sobre tópicos como “el patriarcado castrante”, “la inequidad social como el resultado de las diferencias biológicas” y hasta “la negación de que los hombres enfrenten algún tipo de inequidad” son muy peculiares. Las conversaciones de la joven siempre logran crear tensión de género, elevar el tono y perder más de algún amigo.




Ni lesbiana ni [email protected]

Hoy, a sus 28 años es una ávida activista por los derechos de las mujeres. No usa maquillaje, mayormente lleva pantalones, gusta de las blusas con botones y cuadros estampados.

No gusta de pulseras brillosas o con colores suaves. En su lugar, una tira de cuero, con la cabeza de un león de plata, adorna su delicada muñeca.

En la parte inferior del brazo, un tatuaje con símbolos ilegibles es un recordatorio de la lucha que se ha propuesto librar para apoyar a sus “compañeras”. “Esto es algo que tiene significado para mí y no me interesa que nadie más lo entienda”.

Tiene una personalidad fuerte y es directa a la hora de defender sus posturas. Se niega a aceptar que la condición de mujer, conlleve sumisión o que las cataloguen como ciudadanas de segunda categoría.

“Mucha gente cree que soy lesbiana, pero no, lo probé y no me gustó, tengo una relación seria desde hace seis años”.

Las [email protected]

Generalmente son confundidas con lesbianas, feministas radicales y hasta transexuales. Pero, la verdad detrás de las llamadas FEMINAZIS es una amalgama de posturas, situaciones y valores que tradicionalmente confluyen en una sola cosa, ellas “odian a los hombres”.

Adela considera que no encaja en el molde de feminazi, pero reconoce que tiene opiniones sumamente fuertes sobre tópicos que atañen a la igualdad de género. “No comparto la postura que tienen algunas feminazis que dicen que la población de hombres debería ser solo el 10 por ciento, debería ser menos, jajajaja”.

FEMINISTAS

  • Luchan contra desigualdades con los hombres.
  • Negar el acceso a la educación de las niñas.
  • Mutilación genital femenina.
  • Infanticidio femenino.
  • Sexismo en los países del tercer mundo.
  • Conocen sus derechos y los usan para hacer valer sus opiniones.

[email protected]

  • Es una mujer sexista.
  • Cree fervientemente en la dominación femenina.
  • Dan poco espacio para el debate y tratan de imponer sus ideas.
  • Son intolerantes y quienes no compartan sus ideas, son violadores.
  • Odian a los hombres. 

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