René Corado, un lustrador nunca se dio por vencido imagen

Su vida la inicio en la calle y ahora es un biólogo graduado en Estados Unidos. Su nombre es René Corado, un guatemalteco cuya historia quiere llegar al cine.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

René Corado es un guatemalteco a la que la vida le puso pruebas difíciles desde muy pequeño. Comenzó como lustrador, descalzo y comiendo de la basura. Ahora es un profesional de la biología que trabaja en un museo de Estados Unidos. Escribió su vida y el libro ha tenido aceptación, tanto en Guatemala como en EE. UU. En 2017, la meta es reunir fondos para rodar una película biográfica.

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¿Qué le diría a un niño lustrador de Guatemala?

Lo que le puedo decir es que no pierda la fe, todos tenemos un potencial increíble. Un lustrador no es diferente a otro niño, la diferencia es que no tenemos las herramientas. Pero la educación es la llave que abre la puerta de los sueños, y que traten de buscar quién les puede dar la mano para estudiar. Aun hay gente buena en el mundo. Ahora trabajo con instituciones que apoyamos a niños lustradores, nunca se deben dar por vencidos.

A mí me tocó. Viví de la basura, me peleé con los perros por un pedazo de aguacate, pero siempre dije que un día saldría adelante, pero con acciones. Iba a la escuela por la mañana, y a lustrar por las tardes. Siempre busqué la escuela.

¿Cómo encontró usted el camino para llegar a ser biólogo?

Hice toda clase de trabajo, y cuando me di cuenta que los biólogos ayudaban a salvar especies en peligro en extinción, supe que era una forma en la que yo podía ayudar,

porque yo también había sido una especie en peligro de extinción en esas calles de Guatemala.

Entonces dije, “yo también puedo hacer algo”, y ahí me nació el gusto por la biología.

Encuentra su voz en la biología, escribe un libro de su vida y ahora le proponen hacer una película, ¿Cómo describe esos tres elementos?

Mi vida fue muy dura, pero con acciones y deseo salí adelante. Me di cuenta que enseñándole a alguien más de que yo empecé de cero pero que salí adelante con lucha y trabajo duro, llegué a la conclusión de que “esa puede ser un guía”. En el libro no digo cómo deben hacerlo, lo que hago es contar qué hice y posiblemente eso pueda ayudar. Puede que alguien, vea el libro y diga: “En el refrigerador solo tengo huevos, y no quiero comer eso”, pero entonces reflexionará y dirá, “oye, te estás quejando, pero ¡ah! Tengo refrigerador”. Yo tenía que comer de la basura… es para que vean que sí se puede empezar de cero y salir adelante.

¿Como le tomó el hecho de la película?

Alguien me dijo que a mucha gente no le gusta leer, que ahora todo es visual. La juventud no lee, entonces es otra forma en la que llevo el mensaje de motivación y superación, de que sí se puede hacer. Mucha gente que leyó el libro me lo dijo, incluso en correos, me decía “¡Saca la película!”. Recibí muchos mensajes positivos del libro, de mucha gente que había cambiado su vida. Y dije, teniendo otra herramienta, se puede hacer más.

¿De qué forma va ser su participación en esta producción?

Seré el productor ejecutivo, y también actuaré en la cinta. Haré una parte de la película, por los flashbacks, saldré contando eventos.

En un lugar como Guatemala, y usted que conoce la apatía de este país, ¿cómo cree que va reaccionar la gente ante una película como esta?

Espero que como con el libro: muy bien. Me han apoyado, siguen siendo aceptado el libro acá en Guatemala, y será una película de motivación, limpia, solo para motivar y salir adelante. Creo que va ser bien recibida.

¿Cuando dice limpia se refiere al tema político?

Exactamente: no violencia, no balazos, no sexo, nada de eso, que podría tener una película comercial para que se venda. La cinta es educar para superarse.

¿Es por ello que va ser croudfunding?

Sí, va ser una película independiente. Yo estoy imprimiendo los libros aquí en Guatemala, para que el dinero se quede en Guatemala. Parte de las ganancias de las ventas de mis libros se están yendo a mi fundación para dar apoyo educativo a los niños aquí en el país, y con las ganancias de la película pienso hacer lo mismo, para seguir ayudando niños de bajo recurso. Ahora ayudo a 150 niños que trabajan en el basurero de la zona 3.

En su fundación aceptan voluntarios ¿cómo se puede acercar un interesado?

Hay un correo [email protected] pueden escribir y recibirán más información, por qué sí, necesitamos voluntarios.

¿Qué lo motivó a usted para irse del país?

Primero fue por la pobreza en Guatemala y yo ya tenía una hija, pues me casé muy joven y con todo lo que había pasado en las calles de Guatemala escuché a alguien, aunque ahora sé que me mintió. Me dijo que en Estados Unidos era facilísimo, que se ganaba una gran cantidad de dinero, porque muchos mandan fotos en carros nuevos (aunque no eran de ellos) y me dije, “bueno, ha de ser una oportunidad ir a Estados Unidos y me voy a ir por mi hija”, me fui pensando en que todo iba a ser muy fácil. Y no, fue muy difícil, pese de que en aquel tiempo era más fácil pasar. Aunque debí pasar 30 días en una prisión de México y ahora es mucho más difícil y muy peligroso.

Llegué y comprobé de que no fue cierto lo que me dijeron. No se barren los dólares, al contrario, se trabaja el doble, porque no tenés un familiar que te de una ayuda. Toca salir adelante.

¿En qué año fue?

En 1981.

¿Estando allá, seguía lustrando zapatos?

No, ya no lo hacía, empecé a trabajar lustrando los zapatos en un diario que se llamaba La Nación, pero luego me dieron trabajo de conserje. Luego mensajero, luego montando los periódicos en la rotativa y llegué a ser litógrafo. En ese momento no encontré el trabajo que me gustaba y sabía hacer porque no sabía inglés, ni tenía papeles.

¿En una palabra cómo describe su vida?

Bendecido

¿De qué forma le puede decir a un niño, que ahora vive como usted lo hizo, que su vida es bendecida?

No creo que lo entienda, pero creo que si se pone a pensar, tiene una vida que la puede usar de la mejor forma, pensar de que tiene mucho valor, de que él, aunque no crea, está bendecido por estar libre y fuera de drogas y no haber sido abusado, creo que si puede entender que estar vivo es una bendición para salir adelanto.

¿Porqué usa sombrero?
Siempre me han gustado. Soy de Guastatoya, El Progreso. Por cierto que también soy de Gualán, Zacapa, porque me dieron las llaves, eso fue el sábado (1 de abril). Entonces siempre me había gustado el sombrero y botas. Y yo, que fui un niño descalzo, siempre miré las botas y el sombrero y siempre las quise, creo que viene de la sangre.

Cuando trabajé en las Amazonas, en los años 80, usaba el sombrero pues me gustaba porque además me protegía. En ese momento me empiezan a decir, “el Indiana Jones Chapín” y ya se me quedó, botas y sombrero, y el apodo es como me dicen en Los Ángeles. Por eso es que siempre lo tengo.

¿Como llegó la educación a su vida?

En Guatemala solo saqué la primaria. Ahora, estando allá, primero me llevé a mi esposa y a mi hija, ocho meses después llegaron ellas, yo tenía 21 años. Tuve tres trabajos para juntar el dinero. Luego fui a estudiar en las noches para prender inglés, luego clases regulares y así por muchos años fue que estudié.

Dejé de estudiar como tres años y luego decidí estudiar en la universidad para aprender de biología y ahí fue que terminé, me gradué de Oxnard, tengo un Minor en Biología y tengo un título de ornitología con la Universidad de Cornel, que en su momento recibí por correo, no era por Internet como ahora, eso ya fue en los años 90.

¿En qué momento es que le invitan a trabajar en el museo?

Croe que fue en el 87, comencé a trabajar como asistente. Aprendí a disecar aves, y cosas así. Luego, el dueño del museo comenzó a tramitar mis papeles, fue justo durante la amnistía de Ronald Reagan y en ese momento me envían como asistente de un biólogo que estaba sacando su doctorado en ornitología en las Amazonas.

¿Usted regresa a Guatemala triunfante?

Sí, lo puedo decir, porque regresé con una educación y una ilusión de poder ayudar a niños que están en mi mismo lugar, y ahora puedo poner mi granito de arena para poder ayudar esas vidas. Ese es el triunfo cuando das algo por lo que has luchado y lo empiezas a compartir, ese es el triunfo.

¿Algo que quisiera agregar?

Llevo 35 años en Estados Unidos pero sigo regresando a Guatemala aunque no tengo familia aquí. Pero acá está mi ombligo y lo ando buscando, regreso porque adoro al país. Quiero agradecer el apoyo que me dan. Como dice un refrán en África, “se necesita a una ciudad para educar a un niño” y necesitamos el apoyo para poder educar a los niños, para darles la oportunidad que no tuve, que no me dieron. Me fui por eso. Agradezco a la gente y todo el que me da la oportunidad de ayudar.

Más información acerca del proyecto en este enlace

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