Desde 2004, el maestro Esteban José Ax Caal ha puesto en marcha proyectos innovadores en la escuela Cruce Chinamá de la aldea Campur, San Pedro Carchá, Alta Verapaz, la cual también dirige.

“Han nacido muchas ideas en torno al cuidado del medioambiente”, comentó Ax, quien en estos 15 años ha marcado la vida de los niños enseñándoles a cuidar la naturaleza por medio de los cursos de ciencias naturales y formación ciudadana.

La escuela tiene 153 alumnos y 6 maestros para los distintos grados. Desde pequeños celebran el Día de la Tierra con actividades de reciclaje, construyen su mobiliario y se ingenian proyectos de reutilizamiento de materiales desechables.

La escuela ha recibido ayuda del Ministerio de Educación, en cuanto a material didáctico, alimentación, útiles escolares y recientemente, el remozamiento de las instalaciones.

Sin embargo, aún tienen carencias, pero no pierden la oportunidad para encontrar soluciones. Una de ellas es la falta de escritorios dignos para recibir clases.

Ante esto, Esteban le pidió a cada niño que llevara dos cajas de verduras mientras la escuela conseguiría dos más para cada uno. Con estas y unos clavos elaboraron una mesa y una silla.

“Se sentaban en el suelo, no me quedó otra opción que ingeniármelas. A veces se sentaban en troncos”, comentó.

La alegría de los niños mientras trabajaban en el proyecto era evidente. Las pintaron de azul y el resultado fue un escritorio para escribir y colocar sus útiles escolares.

“Además de funcionales son proyectos que ayudan al medioambiente”, agregó el profesor, quien ha sido reconocido varias veces como maestro distinguido en su municipio.

Otro proyecto que los niños de la escuela han llevado a cabo son capas para la lluvia de materiales reciclables, como envoltorios de golosinas y frituras.




Estas las utilizan por las mañanas y tardes, cuando el clima está frío y lluvioso. Las doblan y guardan al llegar a la escuela y su casa sin ningún problema.

El año pasado, la escuela también destacó en redes sociales por un proyecto en el cual los niños realizaban sus togas de graduación con bolsas negras plásticas. Esto considerando que muchas familias no tienen los recursos económicos para comprar una toga que solo se usará una vez.

Esteban es un maestro orgulloso de sus pequeños y es por eso que comparte todos sus logros en redes sociales, para que sirvan como ejemplo para otras escuelas.

“Me ha costado trabajar en equipo, pero todos los profesores han visto los resultados”, agregó.

Caal recibiendo un reconocimiento.

Ax Caal lamenta que el municipio está muy abandonado, por la falta de voluntad y la distancia de 55 kilómetros entre la aldea y la cabecera municipal. “Es por eso que trabajamos más. Estoy cansado, pero feliz de lo que hemos logrado”, mencionó Esteban.

Cada año, la escuela recibe más alumnos. En 2018 eran 132 niños y cada vez más familias escuchan de los innovadores proyectos de la escuela Cruce Chinamá y deciden enviar a sus hijos ahí. “Vienen de otras aldeas porque les atrae lo que hacemos”, comentó.

Gracias a esta exposición, la voz de Esteban se escuchó en todo el país e incluso en el extranjero y ha recibido donaciones para la escuela. El miércoles recibió una donación de escritorios.

“Fue histórico para nosotros, una bendición. Ahora, nosotros donaremos los que teníamos a otras escuelas que lo necesiten”, mencionó.

La escuela ha avanzado muchísimo, pero aún hace falta mucho para una educación digna. Si deseas contribuir con ellos comunícate con Relato y te indicaremos cómo.

Puedes colaborar con:

  • Pizarrones
  • Libreras
  • Mobiliario para la cocina
  • Material didáctico
  • Útiles escolares
  • Juegos educativos
  • Libros, diccionarios y enciclopedias
  • Computadoras usadas o nuevas

Fotos: Esteban Caal


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