Navidad: más allá de la religión y el trago imagen

Debemos dejar de creer que Navidad se trata del convivio, de los tragos, las fiestas, la comida y las fotos, sin importar tu religión es mucho más que eso.

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Soy una persona que suele escribir mucho de la familia, creo que las familias son un elemento específicamente importante en la mezcla que engendra lo que llega a volverse un individuo adulto. El hogar en el cual nacimos, dicta nuestro futuro, más allá de lo que pueda o no pueda enseñarnos un colegio, una escuela o en un libro, porque nadie académicamente aprende a ser persona, a querer, a odiar, a socializar, a pelear. La familia, sea mamá y papá, mamá y mamá, abuela y hermano o solamente un cuidador, merece un crédito mucho mayor en la vida de un ser humano, de lo que usualmente le adjudicamos. Esto es lo que más resalta de la Navidad, la familia, el tener que vernos con nuestros familiares y amigos (la familia que uno escoge), pasar tiempo de calidad juntos y compartir el fin de un año que nos pudo traer tanto cosas muy buenas, como cosas no tan positivas. 



Imagen obtenida de Pixabay

¿Es la Navidad verdaderamente lo que pinta?

Lastimosamente la respuesta es NO. La Navidad, seas de religión católica o no, es una época en la que se pinta el cuadro familiar del año. Creamos o no creamos en el nacimiento de Jesús, es una víspera en la que no tenemos que ir a trabajar, hace más frío lo cual fomenta la cercanía de las personas y por alguna razón la mayoría de familias se buscan. Esto crea el escenario perfecto para que el intocable amor familiar se exprese, las personas se hagan regalos y las palabras de cariño sean dichas para dar lugar a perdones que fueron pospuestos durante todo el año. Sin embargo, ¿es esto lo que verdaderamente se vive en la época navideña? 

Tristemente, nuestra realidad en Guatemala es algo diferente. Durante los últimos tres meses del año, suben considerablemente las tazas de suicidio, las personas manejan con más prisa, se consumen altas cantidades de alcohol no solamente por celebración, sino muchas veces por desdicha y vemos más accidentes mortales por consumo de alcohol que el resto del año. La Navidad ha sido tan idealizada por la gran mayoría como algo mágico en donde se transforman los sentimientos negativos y se resuelven todos los conflictos emocionales, por lo que desafortunadamente para muchos esto dispara una alta cantidad de tensión relacionada a cumplir las expectativas de la festividad. Es allí probablemente, donde decidimos ahogarnos en alcohol y poner en riesgo nuestras vidas; afanarnos en buscar quedar bien con los mejores regalos de la época sin importar los sentimientos que están detrás del dar un regalo y finalmente, correr de un lado a otro y maltratarnos en las calles por llegar a última  hora a compromisos que deberían de tratarse de estar con nuestros seres queridos la mayor parte de tiempo posible. 



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Hagamos de la Navidad algo más positivo 

Yo también he vivido la típica época navideña como algo superficial, lleno de tragos, regalos por salir de paso, tráfico, malos humores, estrés y correderas, pero creo que como guatemaltecos debemos cambiar la actitud que tenemos respecto a estas festividades. La Navidad no debe ser algo perfectamente mágico, un ideal del día perfecto con el que soñábamos de niños, ese que sale en todas las películas. Indudablemente, tiene que ser una época de reflexión, de relaciones, de cambios y de solidaridad, pero no permitamos que las superficialidades y las cosas materiales nos quiten la oportunidad de tomar este descanso para prepararnos para iniciar un año como personas mejores, con más sólidas relaciones familiares y menos conflictos de los que tuvimos a lo largo del año. El proceso social navideño debe hacernos madurar, repensar nuestras metas y proponernos propósitos más alcanzables para el año que se avecina. Finalmente, tengamos o no una creencia religiosa al rededor de esta fecha, es importante que nuestra familia se vuelva el centro de la celebración, por que a pesar de los problemas y conflictos debemos hacer lo mejor de cada día y si un día  tenemos la oportunidad de compartir con las personas que queremos sin las obligaciones cotidianas, ¿no deberíamos de hacer lo posible por aprovechar al máximo este momento?

Por último, existe un tema que resulta una incógnita para mí, y consiste en la religiosidad de la Navidad, creo que las personas cada vez estamos más pendientes de lo material que de lo que representa el cuadro idealista navideño, ustedes ¿piensan que la religión continúa presente, o más bien va quedando eclipsada por el consumismo que caracteriza el Santa Claus moderno con regalos por encima de todo lo demás?

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