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Vivir la vida que deseamos depende de nosotros, tenemos un poder interno capaz de todo.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Nada pasa por casualidad, ningún encuentro, nada de lo que leemos o vemos. Todos venimos con una misión específica para cumplir en la vida que nos tocó vivir, la principal: ser plenos y felices, conquistar nuestra propia vida para poder darnos a los demás. Cada situación, cada persona llega a nuestro encuentro en el momento oportuno con el mensaje preciso. Las aparentes casualidades son señales que quieren iluminar nuestro camino. Mi misión es compartir todo lo que he aprendido, que cada error, sufrimiento, historia y enseñanza que me ha encontrado cree esperanza, ilumine la imaginación y te inspire a que seas la mejor versión de ti mismo. No pretendo tener la verdad ni enseñarte nada, solo deseo compartir un punto de vista que amplíe tu visión del mundo, todo lo que necesitas para conquistar tu propia vida está ya en ti.

“En todo hombre hay algo que puedo aprender y de lo que puedo ser su pupilo.” Ralph Waldo Emerson

Las llaves perdidas

Hace algún tiempo escuché una historia de un señor que perdió sus llaves y las buscaba desesperadamente en el jardín de su casa bajo un farol que iluminaba la entrada. Un vecino se percató del suceso, y como solemos ser los chapines, le ofreció ayuda para buscarlas. Agradecido, el señor aceptó su ofrecimiento.

Mejor son cuatro ojos que dos -pensó- ya llevaba varios días buscando sin encontrar nada. Al verlos, otros vecinos y amigos se unieron en la tarea. Todos buscaron por largo rato sin éxito, algo curioso ya que el espacio era relativamente pequeño y bien iluminado. Finalmente, una vecina, la “metiche” de la cuadra, un poco desesperada le preguntó:

-¿Está seguro que aquí perdió las llaves? ¡No es posible que no estén!

-¡Ah! no–respondió- las perdí adentro de mi casa, en la sala.

-Entones, ¿Por qué las busca acá afuera?- replicó, más extrañada que molesta. Don Fulano era un reconocido empresario, hábil, que tenía fama de ser muy inteligente. Todos esperaban ansiosos la respuesta de tan inusual conducta.

-Es que las perdí en mi casa el día del apagón y como no ha regresado la luz, salí a buscarlas aquí afuera en donde está iluminado.

Esta historia, aunque aparentemente parezca absurda, ilustra una realidad que es más común de lo que imaginamos y es lo que hacemos cuando intentamos encontrar las respuestas y las soluciones a nuestros problemas afuera de nosotros mismos. Tendemos a pensar que son las demás personas y las situaciones externas las que provocan nuestra realidad cuando todo lo que llega a nuestra vida es provocado desde nuestro interior.

Todos buscamos lo mismo: ser felices. Intentamos alejarnos del dolor y acercarnos al placer. Deseamos mejorar nuestra calidad de vida, sentirnos satisfechos. La vida pasa y muchas veces no es como quisiéramos o esperábamos. Hay situaciones que se escapan de nuestro control, relaciones que nos dañan, enfermedades, problemas económicos, injusticias, malas decisiones… la lista puede ser interminable. Todos, sin importar la situación externa, de alguna u otra forma, en algún momento de la vida afrontamos situaciones que sentimos nos abruman y nos hunden. He conocido personas que viven en una carencia material extrema y otras con una sobre abundancia, personas enfermas y sanas, solas o acompañadas, con familias envidiables y de lo más disfuncional posible, realizadas profesionalmente y sin nada que ambicionar. Sin importar el escenario externo de cada situación, existe un denominador común que determina la calidad de nuestra vida: no es lo que nos pasa sino el significado que le damos a lo que nos pasa. No vemos las cosas como son sino como somos.

 “Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas a las que miras cambian”.-Wayne Dyer.

No podemos negar que la ira, la tristeza, el miedo, la soledad, la impotencia o el estrés son reales, sobre todo en situaciones extremas. La pregunta es: ¿estos sentimientos o emociones me sirven? ¿Voy a permitir que cualquier evento que no puedo cambiar determine mi vida? Viktor Frankl, creador de la Logoterapia, tiene dos frases que si realmente comprendemos su significado y lo aplicamos de manera consciente, puede transformar nuestra vida: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que la afrontes ese sufrimiento.” “Nuestra más grande libertad es la libertad de escoger nuestra actitud.”

Si tenemos acceso a un poder interior que podría transformar nuestra vida, resulta desconcertante validar que pocas personas viven la vida que desean en vez de la que creen que les tocó, víctimas de sus circunstancias, relaciones y dificultades. Personalmente, creo que es mucho fácil de lo que creemos trasformar nuestra vida y vivir la vida que anhelamos. Como todo en la vida cualquier cambio requiere un proceso.

Mi intención con este espacio no es compartir teoría que tal vez ya has escuchado antes sino invitarte a cuestionarla, utilizar lo que te haga sentido y desechar lo que no. ¿En qué nos enfocamos? ¿Cuáles son nuestras creencias y expectativas? ¿Qué nos decimos todo el día? ¿En qué pensamos? ¿Qué acciones llevamos a cabo? La respuesta a estas preguntas es lo que obtenemos. En lo que pienso se expande.

Los pensamientos generan sentimientos, los sentimientos generan acciones y las acciones llevan a resultados, estos resultados son la vida que vivimos.

Dicen que lo que oyes, olvidas, lo que ves recuerdas y lo que haces, entiendes por lo que te propongo un reto, poner en práctica algo de lo que hemos compartido. Esta semana, conscientemente, monitorea tus pensamientos, escríbelos, la mayor cantidad que puedas, nos servirán para la siguiente publicación.

“Invertir en ti es la mejor inversión que harás. No solo mejorará tu vida, mejorará las vidas de todos los que te rodean”.-Robin Sharma.

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