¿Cómo saber si padeces presbicia? imagen

La presbicia es una enfermedad que disminuye la capacidad de los ojos de enfocarse en los objetos cercanos y hay que tener cuidado que no se extienda al corazón porque eso nos restará la oportunidad de apreciar a quienes tenemos cerca.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Este último año he sentido que mi vista se ha deteriorado dramáticamente. Aquellos lentes que debía usar para estar frente a la computadora se me esconden con frecuencia, así que la mayor parte del tiempo pasan guardados.

Hace poco me paré frente al display de anteojos/lentes con graduación y por curiosidad me puse un par y noté que veía mucho mejor y sin necesidad de bajar los párpados para enfocar.

Estuve tentada a comprarlos, pero me arrepentí porque los estilos disponibles no estaban tan modernos, las mujeres entenderán que en la medida de lo posible hay que procurar envejecer con estilo.

Este insignificante hecho me hizo pensar en el gran beneficio de tener salud visual y por supuesto salud en general. Pero creo que menoscabamos ese poder de ver el mundo. Aveces será preciso enfocar dos o tres veces para ver bien lo que tenemos enfrente.

Hay una enfermedad llamada presbicia que está vinculada al envejecimiento de la capacidad de los ojos de enfocarse en los objetos cercanos. Los síntomas incluyen la necesidad de mantener el material de lectura a determinada distancia para ver con más claridad, visión borrosa a una distancia de lectura normal y fatiga visual después de leer.  Según leí, este padecimiento se evidencia entre los 40 y 45 años, y  va empeorando con el paso de los años.

Yo creo que es común perder de vista lo que tenemos cerca, antes y después de padecer presbicia. Nos desenfocamos con mucha facilidad de lo que tenemos cerca: la familia, la salud, las amistades, etc.

Con frecuencia dejamos de ver lo que representa tener un techo que nos cobija cada día, quizás porque olvidamos que hay miles de personas que terminan el día sobre un cartón o sobre un petate tirado en el piso.

Que el cuerpo funcione saludablemente es otro beneficio que perdemos de vista, incluso sabiendo que la red hospitalaria ha colapsado, principalmente por el Covid-19. Valorar a nuestro esposo que le ha hecho ganas para sacar adelante a la familia, a pesar de la crisis finaciera que quizás lo llevó a aceptar un reajuste salarial. Hay muchos hombres que no tienen resposabilidad con su familia.

Tenemos un empleo y no vemos lo que representa, especialmente en este tiempo de pandemia, en poco o mucho contribuye a que la familia tenga estabilidad. Hay mucha gente afuera tratando de sobrevivir con mucho menos.

¿Qué más hemos perdido de vista? ¿Qué más no estamos viendo? Lo hemos oído y hasta repetido: hay que aprovechar cada día, porque la vida no la tenemos comprada, pero será posible que estamos aplicándolo o solo es una frase que se ha sumado al repertorio de la pandemia.

Sé que muchas mujeres están abrumadas con las tareas del hogar, con ese sistema de educación híbrido que no termina de cuajar, el temor que generan las noticias sobre el Covid, el gobierno que sigue en deuda con la forma de manejar los recursos y puntualmente por resolver lo de las vacunas. Todo esto genera un cúmulo de emociones que desgasta y por si fuera poco, se acabaron aquellas reuniones de amigas con un efecto terapéutico donde todas tenían algo que ir a desahogar…

Esta semana leí un post de una persona en Facebook que dedicó unas lindas palabras a una amiga que acababa de fallecer y escribió “Si hubiera hecho el tiempo te hubiera localizado antes y te hubiera invitado a un café, hubiéramos platicado de todo riéndonos de la vida y lo que venía”… Me conmovió mucho y comprendo su dolor.

Quizás tengamos que confesar que desde marzo de 2020 nuestra vida ya no es la misma, pero te propongo que no perdamos de vista el enfoque de lo más cercano. Vivamos conscientes ¡vivamos! No perdamos detalle. Que la miopía de la vista no se pase al alma.

Hagamos el esfuerzo de abrir los ojos y enfocarnos, no en la vida de la vecina, ni en la vida de la suegra o en el chisme del fulano que le quemó el rancho a la prima de la amiga… No, eso es enfoque en lo que no trasciende ni edifica tu vida, solo consume tus energías. Me refiero que que le preguntes a tus hijos ¿cómo están? E indagues en sus emociones y sus propias frutraciones. Que te tomes el tiempo de consultarle a la señora de la limpieza cómo está su familia y te sientes a tomar un cafecito con tu esposo… Habla con tu mamá o tu hermana y dedícale unos minutos a tus amigas.

¿Quién sabe cuánto viviremos? La vida sigue siendo algo por lo que deberíamos de agradecer a Dios, cada día ¿probamos deshacernos de la presbicia?

No hay nada tan trágico como estar vivo y no disfrutar de la vida… ¡La vida se debe celebrar!

Joyce Meyer

Todas las noticias, directamente a tu correo

Recibe todas las noticias destacadas de Relato.gt, una vez por semana, 0 spam.

¿Tienes un Relato por contar y quieres que nosotros lo hagamos por tí?

Haz click aquí
Comparte
Comparte