Viven de vender sus artesanías, pero son perseguidos por la Policía Municipal imagen

La nueva normativa de la Municipalidad de la Antigua Guatemala permite que la Policía Municipal pueda remover a vendedores ambulantes y decomisar su mercadería. Sin embargo, muchos mantienen a familias enteras con sus artesanías.

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La crisis económica generada por la pandemia del COVID-19 en Guatemala provocó que miles de familias perdieran sus ingresos, principalmente aquellas dedicadas al turismo y a los visitantes extranjeros. 

Lugares como la Antigua Guatemala, uno de los sitios más visitados por personas de todo el mundo, pasó difíciles momentos durante el 2020 con las medidas gubernativas para evitar la propagación del coronavirus. Todos debían permanecer en casa y circular estaba prohibido por momentos. Sin embargo, esta localidad y su alto interés turístico también era una fuente de trabajo para cientos que se acabó con los toques de queda, la restricción en la locomoción y el cierre de fronteras.

A 19 meses del inicio de la pandemia, la situación sigue complicada para las personas dedicadas a las artesanías y al comercio en sitios turísticos. Convertirse en un vendedor ambulante es la única oportunidad para poder proveer de ingresos al hogar aprovechando el aliviamiento de ciertas medidas y la reapertura de fronteras.

Foto: Cristian Ramírez

Nicolás, un artesano proveniente de Totonicapán, viaja cada día con un grupo de familiares para vender sus productos en la Antigua Guatemala. Pequeños productos hechos con mostacilla son su forma de pagar su vida en una familia conformada por ocho. Cada día sale de su hogar para estar sin falta a las 8 de la mañana en el parque central. Sin embargo, en un día regular solo genera Q75 que le permite comer y volver a casa.

Foto: Cristian Ramírez

“Nos dividimos en dos grupos en mi casa. La mitad se queda allá y hacen artesanías. Algunos productos como aves o iguanas de mostacilla toma hasta dos días poder fabricar.La otra mitad viene acá y vendemos lo que podemos” menciona Nicolás. 

Foto: Cristian Ramírez
Foto: Cristian Ramírez

“Solemos ser varios los que conformamos los vendedores, pero venimos de lugares diferentes. Muchos vienen de Chimaltenango, pero otros viajan desde Quiché, Sololá o Huehuetenango para tener oportunidades.”

-Nicolás, vendedor ambulante.

Eugenia vive de manera diferente. Madre de cuatro niñas y residente de la Antigua Guatemala, mantiene su hogar vendiendo collares, pulseras y cuerdas para sostener la mascarilla o lentes. “Consigo el dinero para poder mantener la educación de mis hijas y su comida. Ahora todas deben estudiar con Internet y es difícil poder costearlo para todas. Por eso vengo sin falta a tratar de vender lo que producimos” aseguró Eugenia sobre los gastos en su hogar.

Otros deciden ir en grupos de familia para ofrecer artesanías, granizadas, helados, telas o un lustrado de zapato. Ahora comparten la misma problemática con la policía municipal. A veces son perseguidos y, ocasionalmente, terminan buscando clientes tras caminar por horas. Las discusiones con la policía municipal suelen crear problemas para que estos vendedores y artesanos puedan generar ingresos.

Foto: Cristian Ramírez

Este lunes, la Municipalidad de Guatemala reformó el Reglamento Municipal y prohibió “el uso de la vía pública para la exhibición, alquiler, venta y comercialización de bienes y servicios en el municipio”. Según esta nueva normativa, la Policía Municipal tiene la facultad de poder decomisar la mercadería y retirar a los comerciantes de sus puestos en la vía pública. “Los objetos y mercadería se mantendrán bajo resguardo por un período de 15 días hábiles, transcurrido dicho plazo sin reclamo alguno se remitirá a una casa de beneficencia o se realizará la destrucción según sea el caso” explica el Acta No. 095-2021.

Ahora, con el peligro inminente de perder sus únicos ingresos, comerciantes como Nicolás o Eugenia ven con preocupación no poder sustentar sus hogares. “La policía nos dice que caminemos y lo hacemos. Obedecemos siempre. No nos estacionamos para evitar generar problemas. No robamos ni maltratamos a otros. Estamos ganando dinero con nuestro esfuerzo y sudor. No somos delincuentes, solo queremos prosperar” explica Nicolás.

“Si no logramos trabajar, no podemos mantener a nuestras familias. No estamos molestando a nadie y también fuimos afectados por el virus” argumenta Eugenia. Provienen de todas partes del país. Ahora, junto a la crisis económica y de salud, se suma la posibilidad de perder sus artesanías a manos de la policía local y ya no poder brindar sustento a sus familias. ¿Qué opinas sobre el cambio de la normativa respecto a los vendedores ambulantes?

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