Un ofrecimiento de dinero y directo a la extorsión imagen

Grupos criminales aprovechan las redes sociales para engañar a las personas y exigirles dinero.

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Las redes sociales acortan distancia y mejoran la comunicación, pero en ocasiones son aprovechadas para extorsionar a las personas. Los criminales han enviado audios a WhastApp, en los que solicitan dinero a cambio de premios que nunca reciben.

Así empezó la historia de Alejandro, cuando recibió un audio de WhatsApp en su celular, de un número que no tenía guardado, en el que decían que era el ganador de dinero y de un picop Toyota Hilux. Además que solo debía mandar copia de su DPI, factura por la compra del teléfono y un recibo de agua o luz.




“Le saluda el licenciado Marco Tulio Valladares Sosa, le estamos saludando de la ciudad capital de Guatemala, de zona 11, de la Calzada Roosevelt, Gran Tikal Futura, el motivo de este audio es para informarle de que su número participó en el país e internacionalmante. Por parte de América Móvil, Iusacell y Unefon, su número salió favorecido con US$50 mil en efectivo, más un lindo Hilux. Usted, en ¿qué municipio, aldea, cantón, barrio o zona me escucha? Y ¿cuál es su nombre completo? También, esperamos su pronta comunicación por este mismo medio, muchas felicidades y que Dios le bendiga”. Audio




A Alejandro esta situación le pareció extraña, debido a que se comunicaron por una red social, diciéndole que ganó dinero en efectivo. Presentía que algo no estaba bien.

Pero él no se dejaría engañar. Les siguió el juego a quienes le estaban pidiendo su información. Aseguró que vivía en un municipio, en el interior del país, con el fin de desenmascarar a las personas. Así que cuando Alejandro les dijo que no tenía DPI y que no podía darle copia del recibo, ellos ya no insistieron para entregarle su premio. No cayó en la trampa.




Pero Hugo sí, a quien le mandaron el mismo audio, la misma información y él proporcionó lo solicitado. Envió los documentos y tampoco obtuvo respuesta de las personas, por lo cual no insistió. 

A las dos semanas, lo llamaron a su casa, lo cual le pareció raro, porque eran pocos quienes lo llamaban ahí. Sin embargo, cuando Hugo contestó se asustó. Le exigían Q10 mil para no matarlo, temió lo peor y llamó a la policía. Lo único que recordaba era que al responder uno de los audios de WhatsApp había dado su número telefónico. 




Hugo colocó la denuncia en el MP y bloqueó el número de teléfono, en el cual le habían pedido la información. La investigación continúa y aún no ha habido capturas.

Él aprendió su lección de no enviar información confidencial a cualquier persona. 

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