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“Los de arriba van a aguantar, nosotros nos vamos a morir de hambre”.

Con pena al hablar y con su mirada de incertidumbre, doña Estela, quien antes de la pandemia tenía más ingresos económicos, hoy el hambre la acecha. “Solía poner mi puesto de atoles y panes en la zona 9, por la 6a. avenida y 12 calle. Ahora, trato de buscar dónde hay más gente”.

De generar alrededor de Q3 mil al mes, su pequeño delantal ha estado vacío durante estos dos meses de cuarentena. “Está muy duro usted, nosotros vivimos al día y esta crisis nos ha afectado más. Es fácil decir quédense en casa e incluso una vez una señora en su gran camioneta me gritó que por gente como nosotros el presidente se enoja”.

“Si no salgo ¿qué voy a comer? Yo no quiero nada regalado sino trabajar”.

Sus recipientes con atol de elote o arroz con leche aún se mantenían llenos. “Algunos días todavía viene la gente a trabajar a las oficinas y pide su vaso, pero no vendo mucho, gano lo necesario”.

¿Le teme a la nueva enfermedad? ¿Qué va a hacer si se infecta? “¿Habla de esa enfermedad que dicen que los chinos la hicieron? Me da miedo porque cuentan que es fuerte, pero también el hambre mata”.

“Me dice ¿qué voy a hacer si me infectó? Le respondo que nosotros somos parte de la sociedad olvidada”.

Con su mascarilla blanca, doña Estela se movió a otra esquina para terminar de vender su producto. “Mire patojo al mediodía vendo los panes y tipo 2:00 p.m. me voy a mi casa a ver cómo están mis patojos”. “Esta crisis le afecta a todos, pero más a las personas que vivimos del día a día”.

¿Puedo tomarle una foto? A través de la mascarilla se podía notar una sonrisa de pena. “Ay no me da cosa y más si es para salir en el internet”. “Yo no quiero dar lástima, por eso estoy fuerte para salir adelante. Pero es triste ver a muchas personas que se están quedando sin comer, inclusive algunas con dinero han tenido que cambiar su modo de vida”.

Dos meses y la pandemia sigue presente en Guatemala, nadie sabe dónde está ni cómo nos va a atacar. “Hay que seguir luchando, muy probablemente algunos van a morir y otros quizás no se infecten, pero yo no puedo quedarme en mi casa”, asegura doña Estela. 

¿Qué será de usted si cierran el país durante 15 días? “Me voy a morir de hambre y lo que más me angustia es ver sufrir a mis hijos”. “Todos los gobiernos dicen que ayudan pero no hay que creerles todo. Tampoco la gente tiene la culpa, aquí los políticos malos y ladrones sí son culpables”.

“Pase feliz tarde joven, Dios y la virgen no nos van a desamparar”. 

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