Corría el año 1899 cuando la primera fábrica de Cementos Progreso comenzó a operar en La Pedrera. Más de 125 años después, entre aquellos muros que guardan la memoria industrial de Guatemala, la compañía demostró que el futuro de los negocios no se mide únicamente en toneladas de cemento o cifras financieras, sino en la capacidad de transformar vidas y preservar el entorno. En un evento cargado de simbolismo, Progreso presentó su séptimo Reporte de Sostenibilidad bajo el lema “El Valor de Progresar Juntos”, marcando un hito que conecta la historia del país con los desafíos del desarrollo regional
Volver al origen no fue una coincidencia. Presentar el informe de los avances alcanzados durante 2025 en el mismo suelo donde todo empezó reafirma una premisa central: la sostenibilidad dejó de ser un adorno corporativo para convertirse en la columna vertebral de la estrategia empresarial.
“La sostenibilidad ha dejado de ser un componente opcional de la gestión empresarial para convertirse en la forma central de crear valor. Los grandes desafíos solo pueden afrontarse mediante el trabajo conjunto y una visión compartida de largo plazo”. José Raúl González, presidente ejecutivo de la corporación.
A través de sus cuatro pilares estratégicos, los resultados de la corporación reflejan un impacto integral en la región, empezando por su consolidación como empleador preferido al generar más de 20,100 puestos de trabajo directos e indirectos e impartir un récord de 155,000 horas de capacitación. Esta gestión interna destaca por una sólida política de equidad e inclusión, donde el 27% de los cargos directivos están en manos de mujeres, más del 30% del equipo opera fuera de Guatemala y el 75.7% de sus colaboradores directos provienen de las comunidades locales. Asimismo, su posicionamiento como proveedor favorito se afianzó mediante una inversión de US$5.89 millones en investigación, desarrollo e innovación, impulsando una transformación digital que permitió canalizar el 82.8% de las ventas de cemento por vías electrónicas.

En el ámbito ambiental y social, la compañía reafirmó su liderazgo ecológico al registrar un factor clínker del 70.9%in, ferior al promedio global, alcanzar un 29.1% en sustitución de materias primas y coprocesar 35,000 toneladas de residuos en Guatemala, Costa Rica y República Dominicana bajo un modelo de economía circular, complementado con la operación de las plantas solares Helios y Tijax para cubrir el 12% del consumo energético en sus principales instalaciones. Finalmente, como ciudadano responsable, beneficia a más de 277,000 personas mediante el mejoramiento de 6,948 viviendas con el programa HogaRES, la intervención en más de 113 kilómetros de red vial local y el impulso a la excelencia académica junto a la reducción de la desnutrición crónica en Sanarate a través de la Fundación Carlos F. Novella.
A más de un siglo de sus primeros pasos, Progreso reafirma que avanzar no se logra en solitario, sino construyendo sobre cimientos sólidos junto a las personas y comunidades que dan vida a su propósito de construir el país en el que todos queremos vivir.
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