Los antiguos jeroglíficos de Iximché imagen

Fue la primera ciudad maya en donde se asentaron los españoles. Hoy, se puede encontrar en sus ruinas “jeroglíficos” hechos por los visitantes.

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A 91 kilómetros al oeste de la ciudad capital y a 3 km al sur de Tecpán, Chimaltenango, se encuentra el sitio arqueológico de Iximché.

Fundada alrededor del año 1478 D.C. sobre una meseta angosta, rodeado por dos profundos y anchos barrancos, Iximché, la capital de los kaqchikeles, sigue contando historias a lo largo de sus 6 plazas. Sus 170 edificios poseen la historia plasmada en cada piedra, que demuestra cómo una población con astucia fue una de las civilizaciones más importantes de nuestro país.




El nombre del lugar significa “Árbol de Maíz”, refiriéndose al árbol de “Ramón”, muy común en la región, cuyo fruto es comestible. 

Su historia comienza cuando los kaqchikeles rompieron la alianza con los k’iche’s.

Los edificios fueron hechos de bajareque, adobe, piedra y pómez con mortero de cal, arcilla y arena.

Según el documento “El Memorial de Sololá”, en el transcurso del tiempo, la ciudad toma gran importancia. De modo que, en el siglo XIV, sus fronteras incluían al norte del río Nimaya (Río Motagua), al oeste del Lago Atitlán, al sur los volcanes de Fuego y Agua y al oriente el Valle de las Vacas.




Luego de la conquista de Pedro de Alvarado sobre la ciudad de Utatlán, los españoles crearon alianzas con los kaqchikeles para someter a los k’iche’s, tz’utujiles y pipiles.

Con el paso del tiempo, la lealtad indígena fue frustrada con la exigencia de oro por los conquistadores. Los kaqchikeles huyeron de su propia capital, iniciaron una guerra contra los españoles. La mejor opción por parte de los conquistadores fue quemar la ciudad, que en el año 1524, fue el primer asentamiento español, llamada por los tlaxcaltecas, Goathemala. 

Años de historia manchados y rayados  

En diferentes templos se puede observar cómo algunas personas con una piedra rayaron las edificaciones. Unos escribieron sus nombres, mientras otros sellaron su amor con la “bendición de los ancestros”.







Nombres, signos y corazones es lo que se puede observar en las paredes de los templos. Sin importar el daño que realizan, estas personas lo único que quieren es formar parte de la historia. 

 







Por el Acuerdo Gubernativo del 24 de abril de 1931, se declaró a Iximché monumento nacional precolombino. De igual manera, el decreto del Congreso No. 1360 estableció como “utilidad colectiva, beneficio social e interés públicos, la adquisición de las fincas en donde se encuentra el sitio”.

Más de 20 años de historia manchados

Falta de educación e irrespeto por parte de la población ha sido el causante de los daños durante varios años. “Hay muchos monumentos que fueron manchados, según nuestros registros esas manchas han permanecido por más de 20 años”, indica Juan Carlos Ramírez del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH).

“Muchos de esos rayones dañaron la pintura mural. Para restaurar los templos hay que hacer un acabado a base de cal”.

Hay un estuco que posee un gran valor no solo económicamente, sino también en historia. “El  problema se encuentra que todas estas personas rayaron un estuco antiguo que tiene mucho valor económico”, menciona Ramírez. 

El sitio fue restaurado masivamente en la década de los años 70 y 80, después, la ciudad de los kaqchikeles fue dañada por los turistas nacionales. “Los trabajadores brindan la inducción a los visitantes, entregan trifoliares e información del valor arqueológico que posee el lugar; esto se realiza para generar consciencia de nuestro patrimonio”, expresa Ramírez.

No solo Iximché sufre daños en sus murales, más lugares arqueológicos en nuestro territorio nacional han tenido el mismo historial. “Tikal es otro de los lugares dañados, más al oeste del parque también se puede observar murales manchados”, cuenta Juan Carlos. 

Con el deseo de formar parte de la historia y dejar su nombre, ha generado que material arqueológico sea dañado. “En Antigua Guatemala se puede observar a las personas dañar las paredes, incluso hacer sus necesidades, no respetan”. Educarse es una de las mejores soluciones. “Si la gente desea saber el valor de la historia se pueden acercar a nosotros. En el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala estamos dispuestos a dar charlas de arqueología y conservación del patrimonio. Estamos para servirles. Todos debemos cuidar nuestro patrimonio”, dice Juan Carlos. 

¿Qué dice la ley?

Según la Ley de Patrimonio Cultural, existen sanciones para quienes atenten contra el patrimonio nacional. ver la ley aquí

Artículo 44: “Al que destruyere, alterare, deteriorare o inutilizare parcial o totalmente, los bienes integrantes del patrimonio cultural de la nación, será sancionado con pena privativa de libertad de seis a nueve años, más una multa equivalente al doble del precio del bien cultural afectado”.

¿Estás de acuerdo que las personas destruyan nuestro patrimonio cultural?  

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