Los “antivacunas” y el riesgo para la salud mundial imagen

Los naturistas, principales opositores de las vacunas, aseguran que no es necesario vacunarse contra enfermedades que ya no existen.

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En Guatemala hay quienes aseguran que Álvaro Arzú aún sigue vivo, que Roberto Barreda (señalado de asesinar a su esposa Cristina Siekavizza) y el ex alcalde viven en España. Otros sostienen que el Covid-19 no existe y que es un invento para controlar a la población. Y es en esta vorágine de pensantes, donde ha surgido un grupo de personas que rechazan las vacunas, conocidos como los “antivacunas”.

Con el lanzamiento de la vacuna para el Coronavirus el debate sobre las vacunas ha vuelto a la mesa. Los opositores esgrimen argumentos sobre mutaciones genéticas, control poblacional y una serie de teorías conspirativas para promover su rechazo. Por otro lado, quienes la apoyan, confían en la ciencia y están dispuestos a recibirla. Pero no es solo el COVID-19 y su vacuna el que ha generado rechazo, en las últimas décadas, millones de personas han optado por rechazar las vacunas totalmente.

Desde 2011 la tendencia de rechazo a las vacunas ha cobrado fuerza en todo el mundo y ha ido creciendo exponencialmente. Paradójicamente, son los países más desarrollados donde este fenómeno ha cobrado fuerza, mientras que, en Guatemala, han sido la corrupción y falta de atención en la medicina preventiva, las que han propiciado este fenómeno.

En Francia, el 41 por ciento de la población desconfía de las vacunas.

Para la Dra. Iris Cazalli, el grupo “antivacunas” en Guatemala no es tan fuerte. Según ella el problema acá es la falta de conocimiento en materia de prevención. “Aquí no se habla de vacunas ni prevención, por darle un ejemplo ahora tenemos en existencia vacunas triples (sarampión, paperas y rubeola), pero no se da a conocer”, asegura. Además, afirma que nuestro sistema de salud está enfocado en la inmunización de los niños y debería tener una parte de cobertura para adultos. “Tenemos centros de vacunación para niños que bien se podrían utilizar para adultos también, pero no se hace”, asegura.

“Le doy un ejemplo, con el neumococo, acá esa vacuna solo se aplica a los niños y no a los adultos”, Dra. Cazalli.

Los beneficios

Son una de las intervenciones sanitarias más económicas y efectivas para reforzar el sistema inmunológico y protegernos de enfermedades. Sin embargo, en años recientes, las personas han creado una cultura de rechazo a la vacunación y con ella se ha propiciado el retorno de enfermedades graves y en algunos casos mortales. Y aunque no evitan que nos contagiemos, si ayudan a evitar que se desarrolle la enfermedad.

“Las vacunas procuran que nuestro cuerpo, al entrar en contacto con agentes infecciosos, active funciones de defensa que permite reaccionar más rápido y eficientemente contra la enfermedad”, Dr. Antoni Trilla, del departamento de Salud Pública de la universidad de Barcelona.

Los naturistas, principales opositores de las vacunas, aseguran que no es necesario vacunarse contra enfermedades que ya no existen. Sin embargo, este enunciado es todo menos cierto, pues la razón de que ya no existan se debe a las mismas vacunas. “Gracias a las vacunas tenemos estas enfermedades controladas, pero no han desaparecido, asegura Trilla. Y de continuar una tendencia de no vacunarse, los efectos podrían ser graves para los sistemas de salud a nivel mundial.

Y mientras en el mundo, una de cada cuatro personas se niega a recibir la vacuna contra el COVID-19, en Guatemala la gran mayoría no tiene acceso a servicios de vacunación para enfermedades infecciosas comunes. Habrá que esperar la llegada del primer lote de vacunas contra el Covid-19, para conocer la cifra real “antivacunas” que se esconden en Guatemala.

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