La historia del Congreso ardió en llamas imagen

Una construcción declarada Monumento Nacional y Patrimonio Cultural de la Nación categoría “A” del Centro Histórico fue destruida por la ira de los manifestantes.

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El pasado sábado 21 de noviembre, el pueblo de Guatemala se reunió para manifestar en la Plaza de la Constitución su inconformidad ante el Presupuesto de la Nación para el 2021. A pesar de iniciar como una manifestación pacífica, la situación se salió de control sobre la 9a. avenida de la zona 1, en donde se encuentra el Congreso de la República.

Foto por Héctor Castañeda/RelatoGT

Diversos manifestantes comenzaron pintando las paredes, pero poco a poco la situación fue caldeándose, hasta el momento en el cual rompieron las ventanas con bates y palos. Minutos después incendiaron el interior del Congreso de la República, un edificio histórico y representativo del país, declarado Monumento Nacional por medio de Decreto Gubernativo 32-78 del 14 de junio de 1978 y declarado como Patrimonio Cultural de la Nación categoría “A” del Centro Histórico por el Acuerdo Ministerial 328-98 del Ministerio de Cultura y Deportes el 3 de agosto de 1998.

Foto por Héctor Castañeda/RelatoGT
Foto por Héctor Castañeda/RelatoGT

Minutos después de iniciado el incendio, llegaron los Bomberos Voluntarios y Municipales quienes utilizaron 500 mil galones de agua para extinguir el incendio. La parte más dañada fue la Dirección Legislativa, en donde se almacenaban los documentos legales. 

Los murales y piezas de arte valioso fueron dañados, dejando una gran pérdida histórica y artística para el país. Considerado como Patrimonio Cultural, las personas responsables del daño se enfrentan a penas que podrían ir de los seis a nueve años de prisión más el pago del doble del valor de los bienes dañados, según los artículos 43 y 44 de la Ley del Patrimonio Cultural.

Según la página del Congreso, uno de los principales valores históricos que se ha perdido, es el Salón del Pueblo. Esta instancia fue impulsada por Julio Estada de la Hoz, expresidente del Congreso, en el se encontraban los murales creados en 1949 por los artistas Víctor Manuel Aragón, Juan de Dios González y Miguel Ángel Milian, con el objetivod de recrear la conquista, la Independencia y la Revolución de 1944. Un homenaje para el pueblo que lucha por sus derechos.  

Los artistas realizaron los murales por medio de la observación y creación de bocetos de modelos naturales. Les tomó un año su realización y en 1992 fue rebautizado como la Casa del Pueblo. Considerado considerado como una de las mejores obras artísticas referentes de la Historia del Arte Guatemalteca, sin lugar a dudas, es una irreparable pérdida del patrimonio cultural guatemalteco.

Otra de las áreas dañadas por los manifestantes fue el vestíbulo del Salón Hemiciclo Parlamentario que hace honor a los hitos de la historia política del país. ESta área fue atacada con bombas molotov y en las paredes pintaron con pintura en spray su indignación ante el Presupuesto 2021. 

Foto por Héctor Castañeda/RelatoGT

Aunque ya se conocen algunas de las pérdidas, no se ha cuantificado ni publicado el total de los daños ocasionados. Más allá del valor monetario que implica la reconstrucción del área afectada del edificio, que circuló en redes que está asegurada por el Crédito Hipotecario Nacional, muchas de sus características singulares como las pinturas, fotografías, copias originales de constituciones antiguas, representan un valor en la historia de los guatemaltecos y sus luchas en el pasado que no podrán ser reemplazadas. 

Foto: Redes Sociales

Su historia

La construcción del edificio del Palacio Legislativo se inició en 1926 durante el gobierno de Lázaro Chacón, mientras que su inauguración fue el 1 de marzo de 1934, cuando el presidente Jorge Ubico Castañeda se encontraba en el poder. 

Según el artículo 2 y 44 de la Ley para la Protección del Patrimonio Cultural, forman parte los bienes e instituciones que por el Ministerio de Ley constituyan bienes muebles públicos relativos a la historia, arte y la cultura en general que contribuyan al fortalecimiento de la identidad nacional. Quienes lo destruyan serán sancionados con pena privativa de libertad de 6 a 9 años, más una multa equivalente al doble del precio del bien cultural afectado.  

Por Abby Solórzano, Jaqueline España y Katherine Teleyón.

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