Joaquín Orellana y su asombroso universo sonoro imagen

Este 23 de septiembre, los útiles sonoros de Joaquín Orellana cobran vida bajo la dirección de Julio César Santos, en la Sala Efraín Recinos del Gran Teatro Nacional.

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En la quietud de su estudio, rodeado de creaciones que desafían la definición de un instrumento musical, Joaquín Orellana ha pasado décadas traduciendo la memoria sonora de Guatemala en algo tangible. Estos útiles sonoros, como él los llama, son verdaderas esculturas que dan vida a los sonidos que ha atesorado en su mente durante más de 90 años y que, para él, representan la memoria sonora de Guatemala. En este concierto se convertirá en el escenario de dos estrenos mundiales que prometen ser una audaz fusión entre lo tradicional y lo vanguardista.

Joaquin Orellana

La armonía de la contradicción de Orellana

El título de la primera obra, Antinomia, es en sí mismo una declaración de principios. Para Orellana, el término significa la contradicción entre dos leyes. En su obra, esta contradicción se manifiesta en la fusión de dos mundos aparentemente opuestos: los instrumentos tradicionales de un quinteto de cuerdas (violín I, violín II, viola, cello y contrabajo) y las cerca de 25 esculturas sonoras de su propia creación.

El quinteto de cuerdas, compuesto por músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, produce un sonar melódico y un vibrato característico del purismo del periodo clásico. En contraste, los útiles sonoros, ejecutados en su mayoría por percusión, emiten un sonido exótico, ancestral, casi inédito. Orellana, un maestro de la alquimia sonora, encuentra la belleza en este choque de universos, creando una obra que se nutre de la tensión entre la tradición y la vanguardia. Con 18 músicos en escena, dirigidos por el maestro Julio César Santos, “Antinomia” es la segunda obra del compositor para útiles sonoros y cuerdas.

Joaquin Orellana

El diálogo entre el sonido y el movimiento

La segunda obra del programa, Transiciones es una audaz fusión de sonido y movimiento. Compuesta en 1991, esta pieza cobra vida con la participación de tres talentosas bailarinas contemporáneas: Betsabé Santos, Azucena Santos y Lara De León. En esta pieza, la música no es un simple acompañamiento; se convierte en un personaje más, dictando el ritmo y la atmósfera de la coreografía.

Las bailarinas, con su propio estilo y experiencia, dialogan con las resonancias de las cerca de 20 esculturas sonoras de Orellana, algunas de las cuales están triplicadas. La obra es un testimonio del poder de la colaboración interdisciplinaria, explorando el concepto de la transición y la vanguardia. La dirección de la pieza también estará a cargo del maestro Julio César Santos, quien ha demostrado un profundo conocimiento visual y auditivo de la obra de Orellana.

Joaquin Orellana

El maestro Santos, quien dirigirá ambas obras, ha descrito la experiencia como un “desafío gratificante, que requiere un manejo de la técnica del gesto que va desde los movimientos tradicionales hasta otros específicos para accionar los útiles del Maestro Orellana”. Aunque ha dirigido otras obras como Fantoidea, Ramajes de una marimba imaginaria y Bambuvento, enfatiza que “siempre es un reto enfrentar una obra que combina instrumentos tradicionales con las monumentales esculturas sonoras del maestro Joaquín Orellana”.

Con una admisión de Q100.00, el público tendrá la oportunidad de ser parte de este evento único, las cuales se pueden adiquirir en línea, El concierto es una celebración del aniversario del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, que cada año busca difundir la obra de los más grandes creadores nacionales

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