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Las consecuencias económicas derivadas a raíz de la pandemia del COVID-19 se ven reflejadas en varios sectores del país, desde el turístico y hotelero hasta la gremial de agricultores se ve afectada de manera directa.

Guatemala es rico en la producción de café, azúcar, banano, caña de azúcar, vegetales y frutas, hule, productos lácteos, entre otros.

La Cámara del Agro (Camagro) organizó un webinar sobre los Efectos Económicos y Perspectivas del Sector ante la Pandemia COVID-19, en el que revelaron las proyecciones de crecimiento y una encuesta elaborada por la Central America Business Intelligence (Cabi).

Cabi proyectaba un crecimiento negativo del Producto Interno Bruto (PIB) de entre -1.5 y 1.8 por ciento. Según Paulo de León, director de Cabi, la industria agrícola es uno de los sectores con mejores números en cuanto a proyecciones.

En una encuesta realizada por dicha institución a 123 empresas, el 80 por ciento percibió una disminución en sus ventas o cancelación de contratos, especialmente aquellas relacionadas con la distribución a hoteles y restaurantes.

A raíz de la falta de liquidez generada por la cancelación de contratos, el 34 por ciento de los encuestados dijo haber recurrido a créditos o préstamos para obtener recursos para el pago de planillas. Además, en ese entonces un 77 por ciento dijo tener problemas con sus clientes nacionales y extranjeros.

Según el CACIF, hasta el 7 de julio se tiene el registro de 103 mil 992 empleos perdidos, agro con 22 mil 708 y comercio con 29 mil 106, los sectores que más pérdidas de empleo han sufrido.

Impacto en las empresas agrícolas

Uno de los sectores más afectados es el de hule, ya que las principales plantas de producción de camiones, vehículos y plantas se detuvieron. Los productores de hule de Guatemala exportan a México, Estados Unidos y Colombia.

Los sectores de vegetales, cerdo, ganado reportaron baja en sus ventas debido a los horarios de los mercados cantonales y supermercados, 50 por ciento reportó pérdidas en ventas debido al cierre casi total de restaurantes y hoteles.

Veinte por ciento de los encuestados dijo que incrementaría precios debido a la baja en la demanda de sus productos y el 13 por ciento despediría empleados.

Ocho por ciento considera no sembrar en la siguiente cosecha mientras que la Federación de Transporte de Carga calcula que la demanda de su servicio se ha reducido un 50 por ciento.

Entre los costos que más preocupaba al sector agrícola son: los pagos de planillas en un 85 por ciento y en un 22 por ciento en el costo de insumos agrícolas, el resto al empresario agrícola no le resulta relevante, sino mantener su planilla de empleados y tener los insumos para producir.

Nuevas disposiciones

Ante el inicio de la “nueva normalidad”, la industria agrícola podría mejorar sus números. “Aunque los mercados nunca dejaron de funcionar, las ventas no eran las mismas por las restricciones de horario y todo eso. Incluso, de alguna forma se vio afectada la calidad de los productos en algún momento”, comenta Lucas Pérez, agricultor de hortalizas.

“Creo que el que haya más libertad de moverse nos ayudará mucho para nuestra economía. Eso sí, en lo personal yo distribuía a pequeños hoteles y restaurantes que ya no están y eso para nosotros significó también sacrificar algunas cosas”.

Según los productores las medidas que debe tomar el gobierno en el tema económico para beneficiar a su sector, se debería utilizar el 40 por ciento en medidas relativas a impuestos como eliminar el IVA a los alimentos, reducción del USI, el 18 por ciento en medidas sobre fuerza laboral y un 35 por ciento en facilidad de préstamos para saldar sus deudas.

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