El ambiente en el kilómetro 231 de la ruta CA-2 Occidente era tenso y volátil. Los pobladores de la aldea Bethania, Coatepeque, Quetzaltenango, habían instalado unos túmulos para que los vehículos redujeran la velocidad y así poder vender sus productos.

El pasado 30 de julio, personal de la Dirección General de Caminos llegó al lugar para retirar los obstáculos que habían sido construidos ilegalmente. Al ver esto, los vecinos “secuestraron” durante ocho horas a los trabajadores y la maquinaria.

Los pobladores argumentaron que estos túmulos beneficiaban a los vendedores de la comunidad. Además, mencionaron que ayudaban a reducir los accidentes viales que ocurrían en el lugar.

El conflicto no se resolvía. Los comunitarios exigieron a los empleados que compraran 30 sacos de cemento, piedrín y arena, ya que estaban obstinados en volver a construir los obstáculos.

Comenzaron a quemar llantas y la fila de vehículos se hacía cada vez más larga. Los empleados no tuvieron otra opción y aceptaron cumplir con las demandas para ser liberados.

El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) informó que se habían colocado las denuncias respectivas.

Una semana después, y con el apoyo de la Dirección General de Protección y Seguridad Vial (Provial) y la Policía Nacional Civil (PNC), se realizó el retiro de los túmulos en la ruta.

Ese mismo día, se retiraron túmulos ilegales en La Unión, Bethania, Las Palmas, y Tecún Umán, San Marcos.

“Esas carreteras se construyen con los impuestos de todos los guatemaltecos. No es justo que personas dañen proyectos que han pasado décadas para que se les ponga atención y se ejecuten”, comentó el ministro José Luis Benito.

Benito mencionó que por la ruta donde se generó el conflicto circulan alrededor de 14 mil vehículos diarios, por lo que era inconcebible que 35 o 40 vendedores detuvieran el tráfico.

Otro caso sucedió en un residencial de la zona 3 de Quetzaltenango, donde en diciembre de 2018 se instalaron reductores de velocidad, sin autorización de la Municipalidad ni el CIV.

Estos eran tan altos, que dañaban los escapes y tanques de los autos que pasaban. Los conductores no sabían que estaban ahí, ya que tampoco había señalización.




Los pobladores llegaron con piochas a intentar reducir la altura de los túmulos, pero no tuvieron éxito. Días después, la Policía Municipal de Tránsito de Quetzaltenango (PMTQ) destruyó los reductores. 

El país de los túmulos

En Guatemala existen alrededor de 3 mil 785 túmulos en todas las carreteras. Desde 2014, la Ley para la circulación por carreteras libre de cualquier tipo de obstáculos (Decreto 8-2014) prohíbe la construcción sin autorización de túmulos en la cinta asfáltica.

Artículo 2. Prohibición. Queda prohibido, sin autorización de la Dirección General de Caminos, colocar o construir talanqueras, garitas, túmulos, toneles o cualquier otro tipo de obstáculo sobre la cinta asfáltica y terracería de las carreteras a cargo del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, con el objetivo de dificultar o impedir la libre circulación de vehículos.

Además, la ley expresa que el CIV debe retirar los obstáculos no autorizados y luego asfaltar el área. El retiro de cada túmulo cuesta alrededor de Q500.

Artículo 6. Sanciones administrativas. Se impondrá multa de un mil (Q1,000.00) a cinco mil quetzales (Q5,000.00) a quien coloque o construya talanqueras, garitas, barandas, túmulos, toneles u otros obstáculos en las carreteras del país, sin autorización de la Dirección General de Caminos. 

Conoce la ley, aquí.

Además de enfrentarse a carreteras en mal estado, caminos de terracería y baches, los conductores deben aprender a transitar en un país en donde existen túmulos en todas partes.

Los hay en entradas a colonias, desvíos, cruces y hasta en lugares en medio de la nada. Aunque el objetivo es reducir la velocidad de autos y camiones para evitar accidentes, estos han sido aprovechados por vendedores.

En algunos caminos, los obstáculos no cumplen su objetivo y dificultan el tránsito. Por ejemplo, en la ruta hacia Hawái, desde el Puerto de Iztapa, existen 60 túmulos en 70 kilómetros.

En la ruta hacia Santa María de Jesús, Antigua Guatemala, Sacatepéquez, los túmulos no están señalizados y por las noches son casi invisibles, lo que ha ocasionado accidentes de vehículos y motoristas.

Desde la entrada en vigor de la ley, se estimó que en tres años se retirarían todos los túmulos en el país, sin embargo, aún existen lugares donde los pobladores los vuelven a construir.

Los constantes conflictos sobre el tema despiertan discusión sobre quién tiene el control de las carreteras en el país. Son muchos los guatemaltecos que afirman que los túmulos son “señales del subdesarrollo”, ya que en pocos países existen tantos como en Guatemala.

Los departamentos con más reductores de velocidad, son: Guatemala, con 410; Huehuetenango, con 406 y Quetzaltenango, con 356, según estimaciones del CIV para 2014.

Benito mencionó en conferencia de prensa que a julio de 2019, se ha recuperado un 70 por ciento de la red vial del país en cuanto a recapeos, retiro de túmulos y asfalto. 

Fotos: CIV, Provial, Prensa Libre.


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