Bajo el sol ardiente de los cultivos en Huehuetenango y las vastas plantaciones del sur del país, la pregunta sobre qué hacer con los recipientes vacíos de agroquímicos solía quedar en el aire. Hoy, esa incertidumbre se ha convertido en un ciclo de vida renovado. Gracias al compromiso con el programa CampoLimpio™ de Agrequima, que promueve el triple lavado, perforado y recolección adecuada de envases, el plástico descartado vuelve a las comunidades transformado en madera plástica y centros de acopio.

En el marco de la séptima edición del premio CampoLimpio™, la Municipalidad de Aguacatán, la empresa Bananera Nacional S.A. (BANASA) y Fogliasana S.A. / Delfos S.A. fueron galardonadas por liderar este esfuerzo, demostrando que una agricultura productiva y respetuosa con el medio ambiente es posible.

El camino hacia esta transformación agrícola no ha sido fortuito. Con 28 años de trayectoria, CampoLimpio™ se consolida como una pieza clave en la economía circular del país. Durante las evaluaciones técnicas de este año, se fiscalizaron desde camas biológicas hasta la gestión comunitaria del plástico. Como resultado, Aguacatán triunfó en la categoría de Organizaciones por impactar a productores de hortalizas en 180 hectáreas, mientras que BANASA revalidó su título en la categoría de Empresa Privada al integrar a sus comunidades vecinas y abarcar más de 7,700 hectáreas certificadas.
“El agricultor es el protagonista de una agricultura responsable y Agrequima es un facilitador para llevar a la acción la sostenibilidad”, destacó César Paz, presidente de Agrequima.
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