La procrastinación no es solo un problema de pereza laboral; es un patrón que se origina en la vida personal al posponer momentos incómodos como enfrentar una situación sentimental o familiar. Esta práctica erosiona la vida emocional porque cada pendiente se carga como tensión emocional, llevando a la persona a verse como incapaz o indisciplinada y minando su confianza. Conoce lo que el experto Carlos Hurtarte te cuenta para encontrar la solución.