En Sololá, 171 maestros se convirtieron en guardianes, transformando las aulas en laboratorios de vida. Este año, 3,500 estudiantes de 50 escuelas, guiados por el programa “Educando para Conservar”, no solo aprendieron sobre el bosque y el agua, sino que tejieron con sus propias manos el futuro verde de su tierra. Descubre cómo la conciencia se instaló para proteger un tesoro cultural y natural que ha marcado a más de 21,620 vidas desde 2016. La AALA lo tiene claro: la educación es el único camino ético y ecológico.