Coger sus llaves era una acción diaria, manejar por la ciudad hasta encontrar a un perro o gato que necesitara de su ayuda. Para Rosa Aura Zetino Mijangos, mejor conocida como "Rossy", de 55 años, su mejor pasatiempo se encuentra en brindarle una nueva oportunidad de vida a un animal que la necesite. 

Foto: Juan José Muralles 

Killer es su fiel compañero, una mezcla de rottweiler que se unió a la vida de Zetino Mijangos. Es su mejor amigo, quien le enseñó que los perros rescatados y adaptados también pueden amar. Es el responsable del amor de "Rossy" hacia los perros. "Killer fue nuestra primera mascota rescatada y adoptada. Él fue producto de la reproducción irresponsable. Lo rescatamos a la edad de 7 años", comenta la rescatista de animales. 

El can sufrió de maltrato animal. Fue criado especialmente para pelear, pero demostró que su verdadero propósito no era ser un perro peligroso. "Fue criado para peleas, por lo que al principio era muy agresivo. Con el tiempo llegó a ser el perro más amoroso y amable de todo el refugio", agrega.

"Gracias a Killer decidimos rescatar más perros". 

En 2007 surgió el refugio, con el objetivo de brindar una nueva oportunidad de vida a sus amigos peluditos. "Empezamos en zona 6, pero llegamos a tener una población de 80 perritos y por ello ya no era posible estar en el casco urbano. Era un problema con los vecinos", resalta Zetino Mijangos.

"Miramos la necesidad de cada perro, sin importar su tamaño o raza". 

Su amor hacia las mascotas no permitió que su sueño se desvaneciera, por lo que animada para no abandonarlos decide emprender y buscar un mejor lugar. "Con todo el esfuerzo encontramos un terreno en San Lucas, donde los perros pueden ser libres", explica. 

Foto: Juan José Muralles 

Animales maltratados, lastimados o incluso abandonados en la carretera integran el refugio, sin importar su procedencia. "Tenemos perros de Lívingston, Sanarate, Puerto Iztapa, Puerto Viejo, Monterrico, Tecpán, y de otros lugares del país. Todos conforman esta familia", asegura "Rossy". 

"La gente no quiere adoptar perros mestizos, el guatemalteco quiere de raza". 

Cerca de 170 perros y 80 gatos son actualmente los huéspedes del refugio. A pesar de saber que ellos la necesitan, el tema económico se ha vuelto su mayor preocupación. "Lo más difícil para nosotros es la alimentación, ya que de nuestros propios recursos compramos todo lo que necesitamos. Ya los gastos se han elevado, la sobrepoblación de animales que poseemos actualmente ha hecho que nos limitemos", menciona.

Foto: Juan José Muralles 






"Necesitamos infraestructura adecuada para cada necesidad".

¿Creen que dedicar su tiempo, amor y vida a estos animales es fácil? "Lleva bastante trabajo, no es nada fácil controlar a una manada muy grande, es muy difícil. Hay perros de todos los tamaños, a veces se pelean y uno debe estar atento para que no pase una tragedia", señala la cuidadora. 

Foto: Juan José Muralles 

A pesar de tener en sus manos a una gran cantidad de perros, "Rossy" siempre estará al servicio de los animales. "Por el momento ya no podremos rescatar más animales, solamente si de verdad el perro o gato lo necesita", asegura. 

No solo el tema económico es un problema para una rescatista, pues el verdadero inconveniente se encuentra en las denominadas jornadas de castración. “Lo que sufre un rescatista es el presupuesto para las castraciones, pues al castrar un animal se evita que se reproduzcan. Con eso ya es de mucha ayuda", refiere "Rossy". 

“Si no apoyamos, no perjudiquemos".

Las castraciones a bajo costo son mal vistas por el Colegio de Médicos Veterinarios y Zootecnistas, quienes están convencidos de que el precio real debe ser de Q700, más Q250 de la anestesia, ya que para ellos es una competencia desleal.

“Lamentablemente en lugar de apoyar, perjudican a los animales y a nosotros, los rescatistas, porque esto nos ayuda a operar a los animales. Las castraciones ayudan a bajar los índices de sobrepoblación de perros y gatos callejeros", indica la cuidadora.    

Al caer la tarde, la rescatista se despide de sus amigos peludos, teniendo la esperanza de que el día siguiente sea mejor para ellos. Si deseas adoptar o apoyar, puedes comunicarte al 58262728 o depositar a la cuenta de ahorro Banrural, No. 4185056227, a nombre de Ruth Alejandra Florián Zetino. 

¿Te animas a apoyar?


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