Creada en 1990, con el objetivo de proteger la mayor superficie de bosque tropical de Centroamérica, la Reserva de Biosfera Maya (RBM) celebra tres décadas de conservación y gestión sostenible de los bosques.

Un dato curioso que te interesa saber es que a diferencia de las reservas forestales donde las actividades productivas están completamente restringidas, la Reserva de Biosfera Maya es administrada por medio de un modelo implementado por UNESCO para promover el equilibrio entre las actividades humanas y la biosfera, donde en lugar de una sola extensión de tierra controlada por el Estado las comunidades forestales de Petén administran 500,000 hectáreas de bosque.

Las concesiones comunitarias fueron otorgadas por el Estado guatemalteco como parte de los compromisos adquiridos después de la firma de los Acuerdos de Paz, en 1996. Unidas bajo la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) y trabajando en conjunto con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), las unidades de manejo comunitarias han sido evaluadas durante todo el proceso por el Consejo Mundial de Administración Forestal (Forest Stewardship Council, FSC), garantizando el manejo sostenible de los bosques.

La reserva forma parte del Corredor Biológico Centroamericano, indispensable para el balance climático de la región y de vital importancia para la mitigación de la crisis climática. Guatemala se comprometió con la firma del Acuerdo de París, para ser parte del esfuerzo mundial para detener el aumento de la temperatura global y esto solo puede cumplirse al garantizar la preservación del área protegida más grande del país.





Situación actual

Por su ubicación al norte de Guatemala, rodeada por las fronteras con México y Belice, la reserva está expuesta a actividades ligadas al tráfico de drogas, la tala ilegal, los monocultivos, la ganadería extensiva y los incendios forestales. Por estas razones, el manejo de los bosques a cargo de las comunidades es indispensable para salvaguardar la reserva.

Sin embargo, a pesar de esta situación, entre los logros más destacados del modelo forestal comunitario se encuentran el rescate de especies de flora y fauna en peligro de extinción como la caoba y el jaguar, la reducción del índice de deforestación a 0.4 por ciento y la declaratoria de zona libre de incendios en las áreas concesionadas.

En 2019, por primera vez desde que se dispone de datos, la Reserva de la Biosfera Maya registró una ganancia neta de bosque. De las 1,088 hectáreas de bosque recuperadas, el 34 por ciento se encontró en 5 concesiones forestales comunitarias.

Fuente: Reserva de la Biosfera Maya


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