Es una tarde domingo. No llueve y el clima es perfecto para pasar el día en familia. Julio Enríquez, su esposa e hijos aprovechan el fin de semana para visitar la famosa Feria del Libro de la Plaza Barrios.

El evento es organizado por la Asociación de Libreros de Guatemala (ASLIGUA) y es visitada por lectores de todo el país que saben que buscando bien, encontrarán una joya que ya no se encuentra en librerías de libros nuevos.

“Mis niños prefieren venir acá. Les gustan mucho los libros de adivinanzas y rimas. Esta feria es una actividad en donde toda la familia podemos convivir y, a la vez, fomentar el hábito de la lectura”, contó Julio.

En su caso, tiene una pasión por los libros sobre historia y civilizaciones. “Me encanta coleccionar revistas de National Geographic de otros años”, comentó, mientras hojeaba una edición de 1985.

A los pequeños, los encuentra en la sección de libros de adivinanzas para niños, historietas antiguas y cuentos clásicos como “El Principito”, uno de los libros que no pueden faltar en los quioscos.

La Plaza Justo Rufino Barrios, en la zona 1, es uno de los lugares que alberga a distintos libreros y representantes de librerías de la ciudad. Cada una tiene su espacio y nombre.

La ASLIGUA une a todos los libreros con una sola misión: promover el hábito de la lectura en los guatemaltecos. Organiza eventos en la capital, pero también participa en actividades en el interior del país.

Los eventos son anunciados a través de las redes sociales de la Asociación. En junio pasado, organizaron el Bazar de Libros 2019 a un costado de la Catedral Metropolitana.

Además de los bazares y ferias, promueven eventos culturales y brindan un apoyo especial a los autores y artistas nacionales.

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Esta feria ofrece libros antiguos, usados en buen estado y nuevos. Los precios dependen de la antigüedad y el tamaño de los mismos.

En estas ferias se pueden encontrar desde revistas, manuales de costura, recetarios y novelas hasta enciclopedias, historietas y libros especializados.

Se requiere paciencia y buen ojo para buscar entre el mundo de tomos y encontrar lo que el usuario busca.

“En esta feria he encontrado libros antiguos. Me gusta buscarlos y encontrar en sus páginas dedicatorias y firmas de otros tiempos. Eso no lo ves en ferias más grandes”, comentó Mercedes García, una joven universitaria.

Para muchos, estas actividades son perfectas para pasar un día en familia o disfrutar de un buen libro en algún café.




Los precios son más accesibles que en las tiendas ubicadas en centros comerciales o en otras ferias más grandes, por lo que es común ver a un lector comprar su libro y leerlo el mismo día mientras viaja en el bus o espera a alguien.

“Siempre llevo un libro en la mochila, el cual uso para quitarme el vicio de ver a cada rato mi teléfono; a la vez, amplío conocimientos sobre temas que me gustan”, agregó Mercedes. En su caso, disfruta leer obras de autoras famosas, como “Cumbres Borrascosas” u “Orgullo y Prejuicio”.

Los quioscos que participan en estas ferias cuentan con sedes y tiendas permanentes que el lector puede visitar durante todo el año. La mayoría se ubica en el Centro Histórico de la ciudad.

Estos eventos se replican en Antigua Guatemala y lugares como la Isla de Flores, en Petén.

Una cultura de lectores

Cada vez, estos eventos dedicados a la literatura y cultura toman más auge en el país. Recientemente, se inauguró la XVI Feria Internacional del Libro en Guatemala (FILGUA).

El evento ofrece más de 40 actividades literarias para todas las edades, así como conversatorios y la presentación de más de 80 libros nuevos.

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Así como las ferias de ASLIGUA, en FILGUA el lector también puede recorrer los distintos stands de librerías y editoriales, buscando un libro que llame su atención o uno en específico.

Presentación del libro Candidez por Fernando Viveros en FILGUA 2019.

Sin embargo, el analfabetismo continúa siendo un obstáculo que los promotores y escritores deben derribar.

El Comité Nacional de Alfabetización (CONALFA) estima que, en 2017, un 12.31 por ciento de la población mayor de 15 años no sabe leer; es decir, 1 millón 241 mil 32 de guatemaltecos.

Proyectos de bibliotecas estatales y comunitarias contribuyen a erradicar esta problemática y han alimentado las mentes de miles de niños guatemaltecos. Cada vez son más los que se interesan por la lectura.

Colegios visitan la Biblioteca Nacional.

La Feria de la Plaza Barrios llegó a su fin este último fin de semana, sin embargo, las actividades continúan para los libreros durante el resto del año.

La misión de hacer que los guatemaltecos prefieran un libro a un celular, una tarde de lectura a la televisión, es un trabajo diario y es por ello que asociaciones como ASLIGUA no se cansan de organizar eventos, dejando una marca en cada departamento que visitan.

Ingresa a la página de ASLIGUA para más información. 

Fotos: FILGUA 2019, Biblioteca Nacional de Guatemala, ASLIGUA.


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