Sentir el aire en la cara mientras te deslizas a gran velocidad sobre la copa de los árboles puede ser una sensación emocionante al hacer canopy. “Es como si estuvieras volando”, comentó un turista.

Esta actividad, al igual que el rafting, el bungee o el parapente, son recreativas y brindan experiencias únicas. Pero eso solamente cuando todo funciona bien.

Una combinación entre clima, mantenimiento, seguridad y quizás suerte, pueden hacer de esta experiencia algo mortal.

Hace unas semanas, Melissa Castillo, estudiante de 23 años, visitaba con sus amigos y familia el Parque Ecológico Pino Dulce, ubicado en Mataquescuintla, Jalapa.

La excursión iba de maravilla. Los jóvenes disfrutaban de los paisajes casi nórdicos y el contacto con la naturaleza, sin saber que un accidente ensombrecería los buenos recuerdos.

El parque cuenta con muchas atracciones en el bosque, como senderos y ocho cables de acero para practicar canopy.

Melissa y sus acompañantes se aventuraron a esta travesía extrema, en donde recorrerían el bosque en cables de entre 20 y 30 metros de altura.

Canopy o tirolesa: es una atracción o deporte extremo que consiste en una polea suspendida por cables de acero inoxidable montados sobre una inclinación. Se impulsan por gravedad, de modo que el usuario se desliza de un extremo a otro asegurado con un arnés.
Los cables deben tener la tensión adecuada para que el cable no se curve. Es indispensable que la instalación de un canopy sea vigilada por profesionales, así como mantener normas de seguridad y mantenimiento para evitar accidentes.

Sin embargo, uno de los cables, ubicado sobre la carretera, se rompió y Melissa cayó directamente al asfalto.

“La caída le causó lesiones de primer y segundo grado debido a que impactó contra el concreto y la vegetación. Este el primer accidente que ocurre en este lugar”, expresó Walter Hermosilla, vocero de los Bomberos Voluntarios.

La joven fue trasladada de inmediato al hospital de Jalapa, pero debido a su cuadro, fue llevada al IGSS 7-19 de la ciudad capital.

Melissa presentaba heridas, raspones y fracturas en los antebrazos, muñeca y espalda. Será sometida a varias intervenciones quirúrgicas, como la colocación de tornillos en los huesos rotos y discos en la columna.

Es por ello, que familiares y amigos de la joven han solicitado en las redes sociales donadores de sangre y oraciones para la recuperación.

“Estoy segura que Dios no hace nada a medias. Melissa es un milagro desde que nació a sus ocho meses y ahora de esa caída de tantos metros. Sé que hay muchas personas que oran: iglesias, congregaciones, familia y amigos”, expresó Jaquelin Girón, madre de la chica.

En el caso de la familia Castillo, Girón ha indicado a los medios de comunicación que el Ministerio Público lleva el caso de Melissa y que la empresa que prestó el servicio se hará responsable.

Sin regulación obligatoria

El accidente de Melissa puso sobre la mesa la discusión sobre la regulación obligatoria de estas actividades extremas.




El funcionamiento de circuitos de canopy se encuentra dentro de la norma Coguanor NTG 188002. Sin embargo, la normativa no es obligatoria para los parques turísticos.

El objeto de esta norma es: “Establecer los requisitos mínimos generales, de gestión, calidad ambiental, seguridad, competencias y seguro de responsabilidad Civil para la realización de actividades de Turismo de Aventura en la modalidad de circuito o tour de canopy”.

La Asociación de Canopy Guatemala (ACG) considera que deben establecerse normas no opcionales para la seguridad de los turistas.

La ACG reúne a todos los lugares en donde se puede practicar esta atracción. Por ello, trabajaron en la normativa emitida en 2010.

“En Canopy Guatemala prevalece la seguridad para que los visitantes a cada parque, finca y hotel afiliado se divierta de modo seguro, por ello en conjunto con la Comisión Guatemalteca de Normas (COGUANOR) y el apoyo de la junta formadora se crea la Norma Técnica 188-002, que establece los parámetros de seguridad, mantenimiento y operación”, indica la página de Facebook de la asociación.

Luego del incidente, la ACG ha mantenido conversaciones con el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) para lograr que la norma sea obligatoria y se cumpla de la mano de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).

En todo el país, existen 40 parques que ofrecen canopy a los turistas. De ellos, 30 forman parte de la ACG. El Parque Pino Dulce no se encuentra adherido a la asociación, y según la misma, no ha aplicado la norma.

Estos son los parques registrados en la AGC y que cumplen con requisitos básicos de seguridad:

  • Amatique Bay, Izabal.
  • Antigua Canopy Tours, San Felipe, Antigua Guatemala.
  • Aquaventura, Carretera Puerto Quetzal, Escuintla.
  • Canopy Concepción Chiquirichapa, Baja Verapaz.
  • Canopy Tikal Tours, Flores, Petén. 
  • Cascadas de Tatasirire, Jalapa.
  • Chajil Siwan, Totonicapán.
  • Chuiraxamoló, Santa Clara La Laguna, Sololá.
  • Circo del Aire, Santa Inés, Antigua Guatemala.
  • Eco La Castalia, San Marcos.
  • Finca El Patrocinio, Quetzaltenango.
  • Green Rush, Guatemala.
  • La ruta del Yalú, San José El Yalú, Sacatepéquez.
  • La Taltuza Loca, Chimaltenango.
  • Parque Cerro Alto, Jalapa.
  • Parque Chatún, Esquipulas, Chiquimula.
  • Parque ecológico Hun Nal Ye, San Pedro Carchá, Alta Verapaz.
  • Parque Ixpanpajul, Petén.
  • Parque Vuelo Extremo, Quetzaltenango.
  • Parque Xulik, Retalhuleu.
  • Parques del Irtra, Retalhuleu.
  • Paseo Cayalá, Ciudad Guatemala.
  • Paseo Xejasmín, Chimaltenango.
  • Remanso de Tecpán, Chimaltenango.
  • Reserva Natural Atitlán, Panajachel, Sololá.
  • Santa Catarina Barahona, Sacatepéquez.
  • Senderos del Abuelo, Quiché.
  • Tenamit Maya, Río Dulce, Izabal.
  • Valle Dorado, Zacapa.
  • Villa Amanda, Suchitepéquez.
  • Xpark, Guatemala.

Guillermo Cuéllar, secretario de la Junta Directiva de la ACG, explicó en una entrevista que no basta con colocar un rótulo en el cual se exime a la empresa de cualquier responsabilidad o riesgo.

Para ello, comentó que es necesario que el usuario llene una hoja de desistimiento con sus datos y firma.

Además, aunque la norma no es obligatoria, la empresa debería velar por el correcto mantenimiento del equipo y profesionalización de quienes lo operan.

La ACG y el INGUAT ya cuentan con un manual de buenas prácticas que trabajaron en conjunto en una Mesa Nacional de Turismo de Aventura.

Además, las organizaciones esperan que para el segundo semestre del 2019, se implementen cursos especializados para operadores de canopy y demás turismo de aventura de la mano del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap).

Próximamente, la ACG lanzará su página web, en donde se informará sobre cada afiliado, los servicios y beneficios que ofrece, así como material audiovisual en www.canopyguatemala.gt.

Fotos: Parque Ecológico Pino Dulce, Greenrush, Ixpanpajul, Bomberos Voluntarios, perfiles de Facebook, @renezaon


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