María Inés Elgueta, de 35 años, es una psicóloga y educadora especial. Se dedica a la Fundación Minds Up, que tiene como propósito la inclusión de niños de escasos recursos con discapacidad en nuestra sociedad.

Los sueños comienzan con un propósito, para ella todo estaba claro: ayudar a los más necesitados. “Todo empezó desde mi casa, mi mamá es una persona muy religiosa y siempre estuvo en grupos de ayuda social. Lo que hago hoy no es para ganar un crédito, sino más bien para apoyar a los niños y adultos que lo necesitan”, dijo María Inés. 

Primero, se graduó de la universidad para luego ejercer su carrera. Los niños no podían esperar y su sueño cada día estaba más cerca. Minds Up es el reflejo que todo esfuerzo vale la pena. “El mayor reto fue todo el proceso legal, en el Ministerio de Gobernación, ya que fueron dos años de trámites y un año en la SAT para lograr obtener mis recibos de donación”, contó Elgueta.

Para la profesional nunca existió impedimento para poder ayudar a sus chicos. “Yo empecé a atender a los niños, mientras el proceso legal culminaba”. “El tema económico fue lo que más me afectó, fue algo difícil en su tiempo, pero al final valió la pena”, dijo. 

No se excluye a nadie. “La fundación va dirigida especialmente a personas con discapacidad, sin importar, cuál”. “En Guatemala, existen muchas asociaciones, pero se especializan específicamente para una discapacidad. Sin embargo, hay muchos niños que no tienen a dónde ir y se quedan sin recibir terapia”.

“Todos aprendemos de todos”. María Inés Elgueta

Para la psicóloga, todos deben obtener la misma ayuda sin importar su discapacidad. “Si estamos tratando de crear una vida inclusiva no podemos crear grupitos. Simplemente, todos pueden estar en un mismo lugar recibiendo su terapia adecuada”. “Por esa razón, Minds Up acepta a cualquier persona sin distinción de edad, sexo, religión y tipo de discapacidad”.

Foto: Minds Up
Foto: Minds Up


“Atendemos niños y adolescentes, también le abrimos la puerta a las personas adultas”.

Muchas personas no tienen la posibilidad de brindarle a sus hijos una terapia adecuada, Minds Up les da la oportunidad de apoyarlos. “Hay papás que muchas veces no tienen esa oportunidad de pagarle el tratamiento a sus niños, pero la solución que nosotros brindamos es que ellos mismos apadrinen a sus hijos a un costo de Q120 al mes, esto incluye: terapias, uniforme y material de trabajo”.




Julián, el pequeño elefante

Educar, crear empatía y explicarle a los niños el comportamiento de las personas con autismo es parte de la esencia del libro. “El libro nace varios años atrás, no me había tomado el tiempo para terminarlo y publicarlo”. Con la necesidad de generar ingresos para la fundación el pequeño elefante sale al rescate. “Surge una oportunidad con una estudiante de la Universidad Landívar que necesitaba un centro para hacer su proyecto de diseño. Ella diseñó el libro y el Club Rotario me ayudó a recaudar fondos para su publicación”.

Una historia simple, pero con un gran mensaje. “Cuenta la historia desde que la mamá elefanta está embarazada hasta que Julián llega a la escuela. Durante todo ese proceso, los papás se dan cuenta que su hijo es diferente a su hermano. La madre sabe que su pequeño tiene un don único y debe ayudarle a comprender qué sucede. Al mismo tiempo, da una lección a los demás integrantes para que entiendan que el paquidermo es igual a todos, relató María Inés.

El rechazo también es parte fundamental de la historia, porque los pequeños elefantes rechazan a Julián.

El 100 por ciento de las ventas va directo a la fundación, para apoyar a más niños. “Todo lo que se recauda es a beneficio de la fundación. Julián es ahorita nuestro medio para generar ingresos”, expresó María. 


El elefante lo escogí porque es un animal que normalmente es temido, ya que es grande y fuerte, pero al final es noble y sabio. En el tema de filosofía y espiritualidad está relacionado con la sabiduría.

La falta de información causa que muchos niños con autismo sean temidos. Muchas veces eso sucede con los pequeños que tienen autismo, la gente cree que son diferentes y cuando crecen algunos les temen sin conocerlos.  

Nadie es mejor que otro, todos somos humanos y merecemos una oportunidadAntes de hacer un diagnóstico sepamos que todas estas personas también son seres humanos y debemos tener empatía hacia los demás. Nadie nace pensando que otra raza o religión son malos, por ende las personas con discapacidad tampoco lo sonDebemos enseñar a los niños a aceptar a las personas por lo que son y no por lo que padecen, narró Elgueta 

Si deseas ayudar puedes ingresar a Minds Up o llamar al +502 3335-0448/ 4770-8899 y con ello estarás cambiándole la vida a un niño. ¿Vas a comprar el libro?


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