Muchos creen que el ser un estudiante universitario implica preocuparse por pasar clases, divertirse y sin realmente enfocarse en lo que se puede hacer al salir de la universidad. Sin embargo, existen proyectos que eliminan este estereotipo, enseñándonos que hay estudiantes que se preocupan por cómo pueden cambiar Guate hoy. Asimismo, hay profesores, a quienes les importa que mientras sus alumnos aprendan, puedan empezar a tomar entre sus manos la enorme responsabilidad que les toca una vez entran al mundo de la adultez; la de transformar el país donde nacieron y encargarse de aportar un poco de sí mismos y sus conocimientos, para mejorar la situación y dejarla como a ellos les gustaría que sus hijos la encontraran.

Esto fue justo lo que hicieron los estudiantes de la carrera de Ingeniería Empresarial de la Universidad Francisco Marroquín, quienes el pasado viernes 11 de marzo presentaron ante las autoridades un modelo de casas autosostenibles para las áreas rurales de su país, con el fin de combatir el cambio climático y poder ayudar a personas que viven en lugares remotos a suplir todas sus necesidades por medio de una casa que se “alimenta de sí misma”.

Fotografía por Gustavo Behrens


¿Cómo funciona esto?

Tuve la oportunidad de acercarme a uno de los grupos participantes en este proyecto, conformado por Oscar Oliva, Annika Ruest, Gustavo Behrens, José Pablo Pérez, Juan Pablo Contreras, Juan Pablo Rivera, Andrea Osorio, Ignacio Rodríguez y Joselline Ambrocio; quienes me contaron un poco de su experiencia siendo parte de este movimiento. Ellos, por medio de un gran trabajo en equipo y luego de mucho esfuerzo, crearon una vivienda para dos personas que cuenta con un sistema de energía renovable completo. La casa tiene paneles solares que generan energía eléctrica, un sistema de captación y filtración de lluvia que la alimenta por medio de lavamanos y regaderas, simultáneamente alimentando jardines con un sistema de hidroponía. Este es un método de cultivo industrial que en lugar de utilizar tierra utiliza soluciones acuosas con nutrientes disueltos, lo que permite que se cultive incluso en tierras muy áridas. Por otro lado, el domicilio cuenta con un biodigestor, el cual reutiliza y descompone los derechos orgánicos para generar gas metano que sirve como fuente de energía para la estufa de alimentos. Vale la pena mencionar que toda la casa está hecha con materiales reciclables y reutilizados.





Los jóvenes comparten que este fue un proyecto asignado por su catedrático el Ingeniero Alex Viau, quien, para la clase de Taller Avanzado de Ingeniería, los impulsó a recaudar fondos y conseguir el patrocinio para llevarlo a cabo, en el caso de este grupo la construcción vivienda no hubiera sido posible sin el apoyo de Victron Energy y Max Distelsa. Esto con el propósito de que tuvieran la experiencia completa y conocieran el impacto económico real detrás de su asignación, pudiendo hacerlo algo viable para la gente que reside en áreas rurales de Guatemala.

Fotografía por Gustavo Behrens

Esto entre un cuadro: Son proyectos como estos los que nos enseñan que la juventud puede generar un impacto real en nuestra Guatemala. Gracias a este modelo, se podrían cambiar las vidas de miles de personas que actualmente no cuentan con agua limpia, ni energía eléctrica y aparte de esto, sufren de enfermedades respiratorias generadas por el uso de leña como fuente de energía principal. Adicionalmente, se podrían generar cambios comunitarios relativos al nivel de contaminación que existe en lagos, ríos y carreteras, fomentando el turismo en áreas rurales del país. Un proyecto universitario puede cambiar el presente de los demás, ofrecerles una vida digna a personas que hoy en día ni siquiera tienen acceso a la satisfacción de sus necesidades básicas. Estos jóvenes aseguran que a pesar de que la inversión principal puede ser un poco costosa, a largo plazo sería algo que llegaría a mejorar de gran manera la situación del país y que, con ayuda de todos, podríamos lograr que estos modelos ya existentes se llevaran a cabo como proyectos sociales que traerían mucho bienestar a nivel nacional.

Como guatemaltecos es nuestro deber involucrarnos con estos proyectos, impulsar a nuestros jóvenes a seguir generando alternativas que puedan llevarse a cabo y poco a poco, puedan ayudarnos a crear una Guatemala mejor. Y tú, ¿qué piensas?

Fotografía por Gustavo Behrens



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