Uno de los más lúgubres escenarios, al menos para mí, se hizo realidad al conocer los primeros datos computados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Mi intuición traía aires de desesperanza: Sandra Torres, la inescrupulosa y cuestionada candidata de la UNE, disputará la segunda vuelta con otro impresentable: Alejando Giammattei, con vínculos con militares y un pasado político electorero como mínimo discutible.

Ambas alternativas claramente distan de representar un verdadero cambio para el país. Pero no me detendré mucho tiempo en hablar del tema. Me referiré a la elección en el Congreso de la República. Aunque al momento de escribir esta columna aún no se contaba con datos oficiales respecto a la conformación de la próxima legislatura, la tendencia evidenciaba el triunfo de la vieja política en este importante organismo del Estado.

La UNE, Todos, Unionista, FCN-Nación y UCN, entre otros, tendrán representación en el próximo Congreso. ¿Recuerda usted el denominado #PactoDeCorruptos? Ese consenso al que la vieja política llegó en un fatídico septiembre de 2017, cuando los partidos que hoy menciono, con otros más, procuraron impunidad para ellos, buscaron reformar el delito de financiamiento electoral ilícito e intentaron modificar el Código Penal a su conveniencia, para hacer conmutables delitos electorales y de paso otros como: homicidio y extorsión. Claro que entendimos su jugada egoísta e inescrupulosa, pero con tal de salvarse ellos no les importó echar al agua a todos los guatemaltecos.




Datos preliminares dan cuenta de que la UNE llevará a 54 diputados; UCN, 11; FCN-Nación, 8; Todos, 7; Unionista, 3. Esto quiere decir que entre estos partidos, todos suscriptores de aquel macabro pacto, suman 83 votos, una mayoría simple, lo que les permitirá agruparse y hacer lo que les plazca en el parlamento.

Mucho ojo, que acá se escapan algunos suscriptores de este pacto mafioso, que fueron reelegidos por otros partidos. En ese contexto, el panorama en el Congreso de la República no luce para nada esperanzador. La ciudadanía tendrá que redoblar esfuerzos y mantener una auditoria social permanente para evitar sorpresas. Da miedo, tristeza y frustración el escenario de la próxima legislatura. También da cólera y desesperanza pensar en el olvido del electorado y ese nuevo espaldarazo para estos reciclados diputados. Con ese panorama en el Legislativo para los próximos años, no puedo dejar de sentir enojo, y... ¿Ustedes, cómo se sienten al respecto?




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