“Si nuestro trabajo, el de la organización de la FILGUA, el de la promoción de la lectura, consigue crear un poco de empatía, habremos logrado mucho. O en definitiva, lo habremos conseguido todo.”

Philippe Hunziker, presidente Filgua

Un hábito desenfrenado

Cuando me doy a la tarea de escribir sobre libros, poesía, o literatura en su espectro más amplio, tengo que hacer un ejercicio consciente de moderación. Un intento para no desbordarme. Créanlo o no, al hablar del tema, he asustado a más de alguien. Y es que este desenfreno me es natural, nacimos juntos y ha crecido tomado de mi mano, me ha salvado en mis tragedias, me ha procurado felicidad, me ha enseñado a ver en todas direcciones. Sí. La lectura, bálsamo y maestra, me apasiona. Creo en ella. La considero una de las gracias humanas más poderosas. Gracia porque es arte, gracia porque es capaz de elevar la experiencia humana, gracia porque es placentera.

Espíritu

Estoy convencida de que lo mejor que puede hacer una persona para expandir sus horizontes es ser lector. Y si digo expandir, me refiero a grandes crecimientos. El primero, el principal, el que cambia vidas para siempre, es el engrandecimiento del espíritu. El espíritu, ese colochito abstracto que jamás veremos pero que sentimos dentro, muy fuerte, necesita alimento para ser cada día mejor, para no morir. 

Ser más comprensivo, abierto, militante universal de la empatía, capaz de soñar con realidades mejores, dispuesto a compartirse, a aceptar diversidad con brazos abiertos, decidido a perder el miedo, son afanes que se alimentan con conocimiento, muchas historias y reflexión. Todos ellos habitantes de los libros.

Mente

Enriquecer la mente también está en la lista de expansiones lectoras. La mente, ese poderoso motor necesario para sobrevivir, se transforma con la palabra. Si la lectura es un hábito sólido y permanente, la mente crece, aumenta su andamiaje de capacidades, desarrolla destrezas creativas y analíticas, y multiplica la imaginación de forma exponencial.

Los libros expanden nuestra sensibilidad. Una experiencia lectora amplia, nos convence de que la naturaleza humana necesita ante todo que construyamos puentes ahí donde la historia ha cavado acantilados. Esa sensibilidad se consigue edificando una relación íntima, constante, con la literatura. Lo vivo en carne propia.

Placer

Los libros, amigos míos, son fuente inagotable de placer. Aliados de nuestras emociones, las ejercitan y entretienen. Con una obra literaria prodigiosa, vemos sitios como si realmente los visitáramos, a través de personajes bien logrados aprendemos sobre la grandeza y la imperfección de las personas. Viajamos en el tiempo.

Y si lo anterior fuera poco, al leer jugamos de forma exquisita con las palabras, esas hadas fantásticas que nos permiten interpretar el mundo.




Filgua

Como lectora sin remedio, perderme en el universo Filgua, es asistir a mi fiesta favorita. Porque, como dijo su presidente en el discurso inaugural, es una fiesta, una gran fiesta para todos.

La Asociación Gremial de editores de Guatemala, AGEG, realizó un magnifico trabajo al montar un evento grande con variedad de propuestas. Más que un sitio para comprar, conocer y escuchar acerca de libros, Filgua es una experiencia multi-sensorial. Fue concebida con suma atención. Además del genial mundo de los libros, ofrece música, gastronomía, cine, y para los peques, un sinfín de novedades. Desde cuenta cuentos hasta arte, todo en un ambiente lúdico, diseñado para que los chiquitos la pasen de maravilla.

Chiapas, invitado de honor

El invitado de honor representa la intención de generar diálogo y lazos internacionales en torno a la cultura y la creación literaria. Lazos con miras a la hermandad y desarrollo. En esta ocasión, el invitado es el estado mexicano de Chiapas. Autores de la región, cine y gastronomía, son algunas de las propuestas con las que aprendemos acerca de esta tierra invitada.

Nuestro poeta: Humberto Ak´abal

La vida y la muerte se traen un juego eterno que nos deja sin palabras. La ausencia del maestro Ak´abal dejó una inmensa congoja. Antes de su muerte a destiempo, se le había informado que la FILGUA 2019 se celebraría en su honor. Un homenaje muy adecuado por su inmensa obra y porque el 2019 fue declarado Año Internacional de las Lenguas Indígenas, por Unesco. El autor aceptó con gratitud. Nadie imaginó entonces que ya no estaría entre nosotros. La FILGUA, de cualquier manera, es un homenaje a su memoria, le mantiene vivo a través de las letras. El maestro Ak´abal flota en su ambiente.


Un evento de esta naturaleza, montado con todos en mente, merece varias visitas. No dejen de asistir, amigos. 

Nada es tan enriquecedor como un encuentro que, en nombre de la literatura, acorta tantas distancias. 



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