“Nos cerraron el mercado y ahora salimos a vender a la orilla de la carretera”.- Cristina

Después de más de 80 días desde que se presentó el primer caso de COVID-19 y que el país se cerró, además de impedir la movilización de los guatemaltecos a diferentes departamentos, a muchas personas les ha costado reinventarse para seguir percibiendo un ingreso económico.

En la ruta Interamericana, a lo largo de la famosa “recta” de Patzicía, los carros transitan a diferentes destinos, mientras que los dueños de hortalizas siguen labrando la tierra para su siguiente cosecha. También se encuentran los nuevos inquilinos que colocan sus puestos de venta, a la orilla de la carretera, para poder vender su producto y así seguir alimentando a su familia.

Cristina, de 38 años, originaria de Patzicía, Chimaltenango, es una de las vendedoras que debió movilizarse a ese sector para vender sus verduras. “Cerraron el mercado de Patzicía y no sabíamos qué hacer con nuestro producto”. “Parte de la verdura se iba a El Salvador, pero a raíz de la tormenta que acaba de pasar se perdió el producto y tampoco lo podían trasladar allá”.




Foto: Juan José Muralles 

Con su pequeño puesto a la orilla de la carretera, bajo el sol y con el peligro de algún atropello debido a que los carros transitan a altas velocidades, eso no le importa a Cristina, ya que es un riesgo que debe tomar.   

“Nos pusimos de acuerdo con más vendedores y le pagamos a un picop para que nos traslade y traiga el producto”. “Lo más difícil ha sido vender, ya que hay días que no hay venta y se descompone la verdura”, dice Cristina. 

Foto: Juan José Muralles 

De 7:00 a.m. a 5:00 p.m., Cristina se mantiene atendiendo su pequeño puesto improvisado. “Mire joven, no vendo como antes en el mercado en donde ganaba hasta Q500, ahora unos Q100”.  “Sí es duro porque siembro, pago por el traslado del producto y a veces no saco la inversión”.

Durante el recorrido se observan a aquellos vendedores que antes viajaban a la ciudad capital a entregar sus productos a los mercados y que hoy debieron reinventarse a la fuerza, ya que la venta del día es el sustento de sus familias. Cuando termine todo esto, esperamos que nuestros productos nuevamente puedan venderse a El Salvador y en todo el país”. 

Así como Cristina hay una docena de pequeños productores que todos los días se levantan para salir a vender sus productos a la orilla de la ruta Interamericana. Zanahorias, cebollas, tomates y algunos ofrecen fruta, a cada cierto metro todos esperan que los conductores se detengan para comprar. 

“En mi caso cuando no vendo mi verdura debo desecharla y al día siguiente traer la fresca”. “Debemos continuar trabajando y buscar la forma de salir adelante, aunque a veces es muy complicado”, expresa Cristina. 

La ruta Interamericana es ahora el centro de negocio de las familias de Patzicía. 


Ver comentarios

Comentarios

Valoración General
0