Hablar del cáncer, es hablar de historias de superación y de éxito; de gente que se enfrenta a situaciones adversas y logran salir de ello. Hace un par de años conocí a Michelle, una joven llena de sueños y ambiciones. A pocas semanas de cumplir 25 años, la noticia del cáncer de seno le cambió por completo la visión de la vida.

“No lo veía venir”, comentaba; “es como tener al enemigo durmiendo al lado tuyo, nunca sabes cuándo puede aniquilarte”. En las mujeres guatemaltecas, la tasa de mortalidad por el cáncer de mama es la más alta, después de la del cérvix.

Durante el 2017, en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) se diagnosticaron más de 400 nuevos casos de cáncer, de los cuales el 59 por ciento se encuentra en el grupo comprendido en las mujeres mayores de 51 años de edad y un 6 por ciento en mujeres jóvenes de entre 21 a 35 años.

“No lo sentís; de repente, yo noté que había una bolita en mi seno derecho y no le puse importancia hasta que la toqué. Fui con mi doctora y cuando me detectó el cáncer, la vida se me escurrió entre las manos, me quedé helada”, relata. El síntoma más común del cáncer de seno es una nueva masa o protuberancia. Una masa no dolorosa, dura y con bordes irregulares tiene más probabilidades de ser cáncer, aunque los tumores cancerosos del seno pueden ser sensibles al tacto, blandos y de forma redondeada. Incluso, pueden causar dolor.

“Cuando escuchas cáncer, es como que escucharas la palabra muerte; piensas en mil cosas, te invade el miedo. Pero, al final es cuestión de informarse y de saber cómo actuar y qué hacer”, indica. El cáncer de mama se origina cuando las células en el seno comienzan a crecer de manera descontrolada. El tumor es maligno (cáncer) si las células pueden crecer penetrando los tejidos circundantes o propagándose (metástasis) a áreas distantes del cuerpo.

La mayoría de los cánceres de seno comienza en los conductos que llevan la leche hacia el pezón (cánceres ductales). Algunos se originan en las glándulas que producen leche (cánceres lobulillares). También hay otros tipos menos comunes de cáncer de seno.

Michelle estaba en una etapa temprana del cáncer. “Me sometí a cirugía y radioterapia, donde todo salió bien gracias a Dios. Pero ese susto nadie te lo quita. Después de eso, aprendí como que a valorar más la vida. Yo recomiendo que se hagan un autoexamen, es la mejor forma de prevenir y detectar a tiempo”, manifiesta.





Tratamientos

Hay varias maneras de tratar el cáncer de seno, dependiendo de su tipo y etapa.

Tratamientos locales: algunos tratamientos se llaman terapias locales, lo que significa que tratan el tumor sin afectar al resto del cuerpo. Algunos tipos de terapia local utilizados para el cáncer de seno, son: cirugía y radioterapia.

Estos tratamientos tienen más probabilidades de ser útiles para los cánceres en etapas más tempranas (menos avanzadas), aunque también se pueden utilizar en otras situaciones.

Tratamientos sistémicos: el cáncer de seno se puede tratar con medicamentos que pueden administrarse vía oral o directamente en el torrente sanguíneo. Estas son terapias sistémicas porque pueden alcanzar las células cancerosas en cualquier parte del cuerpo. Dependiendo del tipo de cáncer de seno, pueden utilizarse diferentes tipos de medicamentos, incluyendo: quimioterapia, terapia hormonal o dirigida.


Campaña de Prevención

Por quinto año consecutivo, Agua Pura Salvavidas y Fundecan lanzan su campaña de prevención del cáncer de mama, haciendo énfasis en el amor y valor propio, de ahí el nombre de la campaña “Una seña que dice me amo, me valoro, me cuido, hazte el autoexamen, prevén el cáncer de mama”.

Durante septiembre y octubre, Agua Pura Salvavidas y Fundecan harán un llamado a los guatemaltecos para que se realicen el autoexamen, que consiste en observar y tocar las glándulas mamarias para identificar alguna anormalidad.

Cuando el cáncer se detecta en fases iniciales aumenta la posibilidad de tratamiento y de sobrevivencia.


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