Metas 2025 en Guatemala: Entre la política y la esperanza real imagen

Diciembre llega y con él, esa lista de propósitos que quedaron a medias. Los doce libros que se convirtieron en…

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Diciembre llega y con él, esa lista de propósitos que quedaron a medias. Los doce libros que se convirtieron en tres. La maratón que nunca se corrió. El peso que no se perdió. Y aunque la tentación es creer que en estos últimos días del año algo milagroso ocurrirá, la verdad es más simple: diciembre no es mágico. Pero tampoco está perdido.

Porque si algo nos caracteriza como seres humanos —y especialmente como guatemaltecos— es esa capacidad de creer que el próximo año sí se puede. La fe que nos hace levantarnos una y otra vez. La esperanza que, aunque parezca ingenua, nos mantiene en movimiento.

El problema es que esta misma fe la aprovechan algunos. Los políticos saben que tenemos falta de memoria, que confiamos fácil, que queremos creer en el cambio. Por eso los diputados pasan de partido en partido, reciclando caras y discursos, prometiendo lo que ya dijeron antes. Ahí está el grupo del extinto Movimiento Semilla: aquellos que falsificaron firmas para lograr el registro de su agrupación, ahora dicen estar fundando una “nueva”, pero siguen siendo quienes llegaron para subirse el salario en medio del discurso de la primavera.

Fuera de los influencers pagados con nuestros impuestos, sabemos que este año el aparato del Estado fue más ineficiente que nunca, incapaz de resolver los problemas de fondo que nos afectan: inseguridad, infraestructura en decadencia, educación en niveles mínimos históricos y un sistema de salud colapsado con medicamentos caros e ineficaz.

Y luego nos llega el 2026 cargado de desafíos: más inflación, menos certeza jurídica, salario mínimo más alto que se traduce en alza de la canasta básica y hasta despidos. El panorama no luce alentador.

Guatemala no son ellos…

Pero vale la pena recordar que Guatemala está hecha de quienes abren su tienda antes de que salga el sol. De quienes atienden un salón de belleza con paciencia y constancia. De los buenos maestros que sostienen la escuela incluso cuando el sistema falla. De los madrugadores que le dan vida a la terminal. De las mujeres que encienden el comal desde las cuatro de la mañana para dejar caer con estilo aquellas tortillas que se hinchan de orgullo. De las manos que amasan pan francés como si fuera un arte. De la gente que carga la escalera para reparar una casa o camina con la cortadora de grama al hombro buscando el próximo jardín por cortar.

Esa es la Guatemala real. La que no espera que nadie venga a rescatarla porque sabe que la salvación está en sus propias manos. Es ahí donde debemos poner nuestra mirada para el 2026. No en las promesas vacías de arriba, sino en el trabajo concreto de abajo.

365 oportunidades para construir el 2025 desde casa

El 2026 llega en pocos días. Trescientos sesenta y cinco oportunidades en blanco para ser mejores en lo nuestro. Para construir desde donde estamos, no desde donde quisiéramos estar. Para ganarnos la vida con dignidad, sin pedir permiso.

Partamos de pedir perdón donde haga falta. De soltar ofensas que pesan más que cualquier propósito de año nuevo. De caminar con una visión más sana que nos permita avanzar con esperanza y fe, pero también con los pies en la tierra y las manos trabajando.

Recuperemos lo más valioso, la familia, y celebremos en unidad la esperanza de un año mejor. Feliz Navidad y próspero 2026.

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