Uaxactún está ubicada a más de 80 kilómetros de ciudad Flores, sumergida en una espesa selva, temperaturas altas y rodeada de paisajes y celajes dignos de fotografía. En ese lugar un grupo de mujeres y hombres trabaja para la conservación del ambiente, la protección de los recursos y la mejora de sus condiciones de vida.

El aprovechamiento de la madera es una actividad delicada, pues debe prevalecer la subsistencia del bosque. El daño causado al entorno debe ser mínimo, para garantizar que la repoblación natural ocurra con normalidad.

Por cada hectárea de bosque se aprovecha un árbol como máximo y si los modelos de conservación y aprovechamiento lo permiten, se efectuará un nuevo corte en la misma área en 39 años. “Solo las comunidades forestales de Petén, tienen un plan de manejo vigente para extraer la hoja de xate, que es el motor económico del lugar y especialmente de las mujeres”, comenta Melvin Barrientos, de la comunidad de Uaxactún.

Donis Felipe, de 17 años, trabaja al lado de 40 mujeres de Uaxactún, Petén, en la recolección, selección y exportación de xate. Esta es una planta ornamental que ha servido de impulso económico para las mujeres del lugar, dándoles la oportunidad de tener un trabajo y contribuir con las finanzas de sus hogares.

“Es un trabajo que me ha permitido ayudar a mi familia, que me beneficia para que mis hijos sigan con sus estudios y no se queden sin la oportunidad de aprender”, expresa una de las mujeres. “Yo vengo por turnos, unas veces en la mañana y otras en la tarde”.

Las hojas de la palma de xate pueden durar hasta 60 días con su color verde, las que resultan atractivas para el mercado internacional. Aproximadamente, 14 mil personas se ven beneficiadas con la administración de estas áreas y 70 mil se benefician de manera indirecta.

“La recolección de xate se lleva a cabo hace varios años, desde que yo era pequeño. Pero, a partir del 2000 que se dio la concesión del lugar se realizó de forma ordenada para preservar nuestros recursos y que duren más tiempo”, cuenta Barrientos.




En el pueblo solo hay una escuela y una telesecundaria. Tienen electricidad gracias a paneles solares colocados en los techos de las casas, un centro de visitantes con Internet y teléfono satelital, que es la única señal que llega al remoto poblado.


Las concesiones

Se otorgan por 25 años. La concesión otorgada a Uaxactún vence en 2025. Los pobladores desconocen si el Estado continuará con el proyecto supervisado por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap). “Gracias al trabajo conjunto se conservan la flora y fauna locales, estamos haciendo un esfuerzo y se refleja en lo bien cuidado que está nuestro pueblo”, opina Barrientos.

Los productos maderables y no maderables que se aprovechan en las concesiones son procesados y los comercializan. Un promedio de ingresos netos que se recaudan son Q4 millones de los maderables y Q3 millones de los no maderables, el xate es la más fuerte.

Semanalmente, se genera entre 300 y 400 paquetes de la hoja. “La actividad depende de la lluvia para el proceso de recolección, porque deben internarse en la selva y se dificulta el proceso”, explica Melvin.

Las mismas mujeres que llevan más tiempo son las encargadas de capacitar a quienes vienen a integrarse, incluso han capacitado a otras comunidades.



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