El Festival de Barriletes Gigantes es uno de los eventos más tradicionales e importantes de la cultura guatemalteca. Dicho evento se desarrolla el 1 de noviembre, desde hace 120 años, por los pobladores del municipio de Santiago Sacatepéquez, departamento de Sacatepéquez, el cual es un evento cultural espiritual de gran valor, tanto para nacionales como extranjeros.

Según datos de investigación de mercados del INGUAT, en 2018, más de 99 mil visitantes llegaron a Santiago Sacatepéquez y Sumpango para apreciar el arte y tradición de los enormes barriletes, generando una derrama económica de Q12.71 millones.

Historia de los Barriletes

“Esta actividad es aislada del resto de manifestaciones sociales, tanto de carácter popular como tradicional de la cultura campesina de origen mayense, con fuerte raíz prehispánica. Los barriletes de Santiago Sacatepéquez representan la unión del inframundo con el mundo, de acuerdo con los criterios cosmogónicos de los indígenas cakchiqueles de Santiago Sacatepéquez. El Día de Todos los Santos tiene poco que ver con los santos del cielo y católicos y se enfoca casi exclusivamente sobre los muertos del inframundo, los ancestros de Santiago, los antepasados”, cita la investigación del licenciado Celso Lara Figueroa, en su artículo sobre el significado de la Cosmogónica de este fenómeno de la cultura tradicional de Guatemala.

“Es interesante apuntar que para los antiguos, al alba del primero de noviembre, el Dios Mundo libera a las almas de los antepasados del inframundo y durante veinticuatro horas los espíritus tienen libertad de visitar los lugares en que vivieron y, sobre todo, a sus ancestros vivientes. Los vivos, por su parte, tienen que estar preparados para recibir a sus espíritus, porque si estos no encuentran buena acogida dentro de su familia, son capaces de infligir daños a las cosechas, provocar enfermedades y atentar contra la vida de los mismos”, resalta.

Foto: Inguat


7 años haciendo barriletes

“Desde que era pequeño veía a mi abuelo y a mi papá haciendo barriletes; yo aprendí en la escuela, cuando nos dejaban hacer uno como tarea y hace un par de años que empecé a ayudar a mi papá de manera formal”, cuenta Alfredo Axpuac, vecino de Santiago.




Según la historia, en el cementerio general de Santiago, las ánimas malas no dejaban descansar a las ánimas buenas. Por lo que recurrieron a guías espirituales para determinar qué estaba sucediendo, quienes explicaron que debían inventar algo que hiciera ruido en el aire para ahuyentar a las ánimas malas y dejar a las buenas descansar. Inicialmente, realizaron una circunferencia con hojas de plátano que volaba en el aire, las cuales evolucionaron hasta lo que ahora se conoce.

“El proceso es complicado, requiere muchos detalles porque cada color y diseño tiene que tener armonía. Aproximadamente toma alrededor de 5 meses, de acuerdo con las dimensiones”, expresa Alfredo.

El Inguat otorgó un aporte económico de Q35 mil a la Asociación Santiaguense para el Desarrollo Cultural, con el fin de apoyar y preservar esta manifestación cultural que se desarrolla en el cementerio de la localidad cada 1 y 2 de noviembre.

Foto: Inguat



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