El apellido Stalling en la justicia guatemalteca imagen

Blanca Stalling y su hijo Otto Molina Stalling, dos procesos distintos, un mismo origen.

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El 8 de febrero de 2017, Blanca Aída Stalling fue aprehendida en una abarrotería ubicada en la zona 9 capitalina. En el lugar, se encontraba con una peluca de un tono pelirrojo, portaba lentes oscuros y vestía ropa deportiva.

El motivo aparentemente era pasar desapercibida ante las autoridades, las cuales habían allanado su residencia en zona 16, unas horas antes. Además, a la magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), también se le incautó un arma de fuego.

La denuncia contra Stalling se dio un mes antes de su captura, siendo el juez Carlos Giovanni Ruano Pineda, quien la interpusiera. El denunciante expuso que fue abordado por la magistrada abogando por su hijo, quien era procesado por el caso IGSS-PISA.

Ruano Pineda explicó que grabó la entrevista con la funcionaria, audio que se convirtió en la principal prueba de la supuesta presión que recibió.

Al estar en tribunales, Blanca Stalling inició con un proceso legal por el delito de tráfico de influencias, lo que provocó fuera separada del cargo en la CSJ. A la funcionaria se le añadió otro caso por resistencia al arresto, debido a que cambió su apariencia y forcejeó con los agentes que la detuvieron.

Dos meses después, la procesada fue beneficiada en abril de 2017, por el caso de tráfico de influencias, luego que la Sala Tercera de Apelaciones ratificara una medida sustitutiva. En esa ocasión, la magistrada pagó Q300 mil de fianza.

A pesar de la medida sustitutiva, obtenida por la defensa de la magistrada, continuó en prisión provisional en la cárcel para mujeres de Santa Teresa. El motivo fue porque aún era señalada por el segundo caso de resistencia al arresto.




Su hijo

Al mismo tiempo, que Blanca Stalling enfrentaba a la justicia, su hijo Otto Fernando Molina Stalling, figuraba entre los implicados en el caso IGSS-PISA. En este, la magistrada supuestamente había presionado para que se le favoreciera con arresto domiciliario.

En el caso se les señaló a los integrantes de la Junta Directiva del IGSS de nombrar a los miembros de la Junta de Licitación, quienes no eran idóneos para adjudicar contratos de servicios de diálisis peritoneal. A ellos, se les sindicó de autorizar en forma irregular que la Droguería Pisa de Guatemala, S.A. continuara en el proceso de licitación, pese a que no cumplía con las especificaciones técnicas necesarias.

El 11 de agosto inició el juicio contra los sindicados, entre ellos Molina Stalling, quien era asesor del IGSS y que fue señalado por el Ministerio Público (MP) de asociación ilícita y cobro ilegal de comisiones. Entre la condena solicitada, la fiscalía pidió 15 años de prisión para él y una multa de Q300 mil.




De regreso a casa

En agosto de 2018, con más de año y medio de estar privada de libertad, Blanca Stalling recibió una medida sustitutiva por el proceso de resistencia al arresto. Se le otorgó arresto domiciliario con la prohibición de salir del país y la obligación de presentarse a firmar el libro de asistencia en el MP cada semana.

Con esta decisión de Abelina Cruz Toscano, suplente del Juzgado Décimo de Instancia Penal, la magistrada separada del cargo regresó a su casa. Aún así su hijo tuvo que continuar en prisión preventiva en lo que concluía el juicio en su contra.

A un poco más de un mes de la liberación de Stalling, el juicio por el caso IGSS-PISA llegó a su etapa final. El Tribunal Undécimo Penal decidió absolver a nueve personas y condenar a otros 12 por el fraude millonario en la atención a los enfermos renales en el IGSS.

Otto Molina Stalling, fue condenado a 6 años y tres meses de prisión inconmutables, una multa de Q50 mil e inhabilitación para ejercer cargos públicos durante 4 años. Sin embargo, fue beneficiado con una medida sustitutiva, por lo que fue dejado en libertad condicional.

Al momento de la sentencia, se presentó a la sala de audiencias la magistrada Stalling, quien fue acompañada por su abogada. La madre del sindicado tiene arresto domiciliario, a pesar de ello, llegó al juicio de su hijo.

“Si la cárcel me la van a dar como una venganza, porque, como madre, he actuado, pues no me importa. Si Dios me sacó es porque quiso que estuviera con mi hijo”, dijo Blanca Stalling a los medios de comunicación.

Ahora, madre e hijo se encuentran juntos fuera de las rejas, el proceso contra Otto Molina ya concluyó. La magistrada separada del cargo aún deberá seguir con los dos casos en su contra, tiempo que podría llevar varios meses, incluso años para su conclusión.




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