Este martes 22 de septiembre ocurrirá el equinoccio de otoño de 2026, un fenómeno astronómico que marca el inicio del otoño en el hemisferio norte y de la primavera en el hemisferio sur.
En Guatemala, el equinoccio tendrá lugar a las 6:05 p. m. Aunque el país no experimenta las cuatro estaciones de manera tan marcada como otras regiones del mundo, este momento representa un cambio importante en la cantidad de luz solar que se recibe durante los siguientes meses.
¿Qué ocurre durante un equinoccio?
La Tierra gira alrededor del Sol con su eje inclinado. Esta inclinación es responsable de buena parte de los cambios estacionales que se producen a lo largo del año.
Durante los equinoccios ocurre algo particular: ninguno de los dos hemisferios está inclinado de manera significativa hacia el Sol. Como resultado, los rayos solares inciden de forma más directa sobre la zona del ecuador y la iluminación se distribuye de manera similar entre ambos hemisferios.
Este fenómeno sucede dos veces al año. El de septiembre marca el comienzo del otoño astronómico en países ubicados en el hemisferio norte, incluido Guatemala, mientras que en el hemisferio sur comienza la primavera.
Los solsticios funcionan de manera distinta. En esos momentos, debido a la inclinación terrestre, uno de los hemisferios recibe más luz solar que el otro, lo que marca el inicio astronómico del verano o del invierno.
¿El día y la noche duran exactamente lo mismo?
El nombre equinoccio proviene de las palabras latinas aequus, que significa “igual”, y nox, que significa “noche”. Por esa razón, suele explicarse como el momento del año en que el día y la noche tienen aproximadamente la misma duración.
Sin embargo, esa igualdad no es exacta.
Este 22 de septiembre, Guatemala tendrá alrededor de 12 horas y 6 minutos de luz solar. La diferencia se debe, entre otros factores, a la refracción de la luz en la atmósfera.
La atmósfera terrestre desvía ligeramente los rayos solares, por lo que es posible observar luz antes de que el Sol haya aparecido completamente sobre el horizonte y durante algunos minutos después de que comienza a ocultarse.
Además, el equinoccio se calcula tomando como referencia el instante en que el centro del Sol cruza el plano del ecuador terrestre. Para establecer las horas de salida y puesta del Sol, en cambio, se considera el borde del disco solar. Esa diferencia también añade algunos minutos a la duración aparente del día.
¿Qué cambia después del equinoccio?
A partir del equinoccio de septiembre, los días comenzarán a tener progresivamente menos horas de luz en el hemisferio norte, mientras las noches se harán más largas.
Este proceso continuará hasta el solsticio de invierno, cuando se alcanzará el día con menor cantidad de luz solar del año en esta parte del planeta.
En Guatemala, los efectos del otoño son menos evidentes que en países ubicados más al norte. No es común encontrar grandes extensiones de árboles cambiando a tonos rojos, amarillos y anaranjados, ni una disminución de temperatura tan pronunciada relacionada directamente con la estación.
Aun así, el cambio en la duración de los días forma parte del mismo ciclo astronómico que transforma el paisaje y el clima de otras regiones.
Un fenómeno que conecta a todo el planeta
El equinoccio también permite observar cómo la posición de la Tierra respecto al Sol determina fenómenos que ocurren simultáneamente en distintas partes del mundo.
Mientras Guatemala y el resto del hemisferio norte reciben el otoño, países del hemisferio sur entran en primavera. Seis meses después, la situación se invierte.
Más allá de los cambios estacionales, el equinoccio recuerda que la duración del día, las estaciones y buena parte de los ciclos naturales que se perciben durante el año están relacionados con el movimiento constante de la Tierra alrededor del Sol.