El 42% de los líderes empresariales de Centroamérica, Panamá y República Dominicana ha situado a la tecnología y la transformación digital como su principal desafío interno para los próximos tres años, impulsados por la necesidad de responder a un consumidor cambiante y proteger sus activos digitales frente a un entorno cada vez más competitivo. Así lo revela el reciente estudio Desafíos y Tendencias de las Empresas 2026 publicado por la firma consultora EY.

Durante años, las salas de juntas de la región compartían una misma obsesión: recortar costos, ajustar procesos y blindarse ante las sacudidas económicas locales. Sin embargo, en el nuevo horizonte de negocios, esa fórmula ya no garantiza la supervivencia.
Jaime Bonilla, Senior Manager de EY Parthenon, lo resume con claridad: “Las empresas están dejando atrás una agenda enfocada en optimizar lo existente para concentrarse en desarrollar las competencias necesarias para transformarse y diferenciarse en el mercado”.
El mapa de preocupaciones ha dado un giro definitivo. Los riesgos propios de la economía local o política interna han cedido terreno ante un factor mucho más volátil: el cliente. Un 33% de los directivos encuestados señala que entender las nuevas preferencias y conductas de los consumidores es hoy su mayor reto externo, seguido muy de cerca por la irrupción de competidores inesperados y las amenazas del propio sector.
En paralelo, la tecnología dejó de ser una conversación relegada al departamento de TI para convertirse en la espina dorsal del negocio. Las organizaciones no solo buscan automatizar tareas (28%), sino proteger la confianza de sus usuarios. No es casualidad que la ciberseguridad y la protección de datos se hayan posicionado como la tendencia más crítica con un 89% de relevancia, por encima incluso de la transformación digital acelerada (87%).
De la fascinación al uso real de la IA
Si hay una tecnología que acapara miradas en la región es la Inteligencia Artificial, destacada por el 87% de los líderes como la herramienta de mayor impacto futuro. Sin embargo, tras el entusiasmo inicial, las empresas se han topado con una realidad compleja: la brecha de escalabilidad.

El Estudio EY 2026 expone que un 81% de las organizaciones se encuentra aún atrapado en fases iniciales: investigando (25%), realizando pilotos (24%) o aplicando la IA en tareas muy específicas y aisladas (32%). Apenas un 3% ha logrado integrarla plenamente en múltiples áreas obteniendo resultados de alto impacto.
El reto para los próximos tres años ya no radica en experimentar con algoritmos o chatbots, sino en convertir esos ensayos en capacidades reales que muevan la aguja del negocio. Como advierte Bonilla, la tecnología es solo el medio; la estrategia y el liderazgo son los que determinarán qué empresas lograrán liderar el mercado y cuáles reaccionarán cuando ya sea demasiado tarde.
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