Valentino Garavani, el legendario modisto italiano conocido mundialmente como “el último emperador” de la moda, falleció este lunes 19 de enero de 2026 en su residencia de Roma a los 93 años. Rodeado de sus seres queridos y su inseparable socio Giancarlo Giammetti, el hombre que convirtió un tono específico de rojo en un símbolo global de elegancia se despide dejando un legado que redefine el lujo y la sofisticación femenina.
La despedida al maestro del carmín
Cuentan que la primera vez que Valentino se enamoró de un color, fue en una noche de ópera en Barcelona. Allí, entre las butacas de terciopelo, vio a una mujer cuyo vestido irradiaba una fuerza que él nunca olvidaría. Aquel Rojo Valentino no era solo un tinte; era una declaración de intenciones que más tarde vestiría a reinas, primeras damas y estrellas de Hollywood.

El hombre que una vez dijo que “el rojo es un color que te hace sentir que puedes conquistar el mundo”, ha dejado de diseñar el mañana para convertirse en historia eterna. En su refugio romano, lejos del frenesí de las pasarelas, pero siempre rodeado de la belleza que tanto cultivó, Valentino Garavani cerró los ojos por última vez. Con él, se va una de las últimas leyendas vivas de una era donde la moda no se trataba de tendencias efímeras, sino de la construcción minuciosa de la femineidad.
Su viaje comenzó en Voghera, pero su destino estaba en los hilos de París y el alma de la Ciudad Eterna. Durante más de medio siglo, Valentino no solo hizo vestidos sino esculpió la identidad de una era en la que quedó inmortalizado en distintos hechos históricos.Desde el delicado encaje blanco que lució Jackie Kennedy en su boda con Onassis, hasta el imponente vestido negro y blanco con el que Julia Roberts recogió su Oscar, sus creaciones no eran simples prendas, sino armaduras de belleza y poder.

En sus últimos años, Valentino disfrutaba de un retiro dorado, observando desde sus palacios y yates cómo el mundo que él ayudó a construir cambiaba a un ritmo frenético. A menudo se lamentaba de la pérdida de la verdadera elegancia, pero nunca dejó de ser su máximo guardián. Su muerte no es solo el fin de una vida longeva y exitosa; es el cierre definitivo de la llamada Era Dorada de la alta costura, donde el diseño era un arte sagrado y no solo un negocio de logotipos.
Roma se prepara ahora para despedirlo. El velatorio tendrá lugar este miércoles 21 y jueves 22 en la Piazza Mignanelli, corazón de su imperio, antes de su funeral el viernes 23 en la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri. Italia pierde hoy a un genio de la costura, pero el mundo conserva su color: ese rojo eterno que, como su recuerdo, jamás pasará de moda.
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