No hemos tocado fondo imagen

Nos cansamos, pero no despertamos. Nos indignamos, pero no actuamos. Nos dividimos, mientras los de siempre siguen saqueando el país.

Las opiniones e imágenes de este artículo son responsabilidad directa de su autor.

Los guatemaltecos nos pasamos de resilientes. Y aunque esta capacidad de resistir y levantarnos una y otra vez debería ser motivo de orgullo, en realidad se ha convertido en nuestra maldición. Culturalmente hemos aprendido a normalizar lo inaceptable, a esquivar los problemas en lugar de enfrentarlos, a soportar golpe tras golpe como si fuera nuestro destino inevitable.

La paz se firmó el 29 de diciembre de 1996, poniendo fin a 36 años de guerra que dejó un país fracturado. Transitamos de la imposición a un sistema que llamamos democracia. Nuestra Constitución, vigente desde 1986, cumple apenas 40 años, sus principios fundamentales son letra muerta para quienes deberían protegerlos.

El cansancio como estrategia

El problema es que nos acostumbramos demasiado rápido a esquivar los baches en las calles como si fuera un deporte nacional. He llegado a pensar que el caos vial es otro mecanismo de control, por eso no hay voluntad para arreglar las carreteras. Un ciudadano exhausto, que sale de su casa a las cinco de la mañana y regresa a las ocho de la noche, agotado física y mentalmente, es un ciudadano sin energía para protestar ni para exigir.

Aprendemos a tolerar la impunidad como si fuera parte del paisaje. Y cuando ocurren hechos que en cualquier nación serían un escándalo nacional, aquí apenas provocan un murmullo de indignación que se apaga antes del siguiente ciclo noticioso.

Recientemente se informó sobre un robo de armas bélicas en instalaciones del Ejército en Petén. Armamento militar, en el corazón de una base del ejército, simplemente desaparece.

Normalización del caos

Quizás el ejemplo más grotesco de nuestra normalización del caos es la reciente fuga de pandilleros que se escaparon de la cárcel de máxima “seguridad”. No fue una, ni dos, ni cinco personas. Fueron 20 que simplemente salieron.

Pero aquí está lo más preocupante: ¿cuántos de nosotros nos sorprendimos realmente? ¿Cuántos pensamos “otra vez” en lugar de “¿cómo es posible”? Esa es la evidencia más clara de lo mal que estamos como sociedad.

Al final, el verdadero problema no es que estas cosas sucedan, porque en cualquier país pueden ocurrir eventos criminales y tienen sus propios desafíos. El problema es nuestra reacción colectiva, o más bien, la falta de ella. Protestamos en redes sociales, compartimos memes, nos indignamos por 24 horas y luego volvemos a nuestra rutina de aceptar mediocridades.

Algunos piensan que ya tocamos fondo. Yo creo que no. Mientras sigamos normalizando el caos, continuemos siendo tan “resilientes” que toleramos cualquier cosa, seguiremos cayendo. El fondo está mucho más abajo de lo que imaginamos, y llegaremos ahí si no despertamos pronto.

La trampa de la división

Cuando la exagerada resiliencia se junta con la resignación, nace la distracción. Mientras nos peleamos entre “ellos” y “nosotros”, entre “progresistas” y “conservadores”, los de siempre siguen saqueando el Estado con total impunidad.

Esa narrativa de división funcionó a la perfección. Nos vendieron un partido “nuevo”, una supuesta ruptura con el pasado y algunos la compraron. Pero lo que llegó al poder fue más de lo mismo: sin capacidad de gobernar y sin la menor intención de cambio. Solo nuevos rostros usando las mismas mañas para seguirle chupando la sangre al Estado. Y mientras tanto, nosotros seguimos enzarzados en peleas de redes sociales, creyendo que el enemigo es el vecino que piensa diferente.

No se trata de unirnos todos en un abrazo colectivo. Se trata de algo más simple: dejar de morder el anzuelo. Cuestionar quién se beneficia de que estemos divididos. Preguntarnos por qué, mientras nos peleamos por ideologías, nadie va preso por dejar escapar veinte pandilleros o por perder armas militares.

El país que merecemos empieza cuando dejamos de caer en la trampa de la división.

Todas las noticias, directamente a tu correo

Recibe todas las noticias destacadas de Relato.gt, una vez por semana, 0 spam.

¿Tienes un Relato por contar y quieres que nosotros lo hagamos por tí?

Haz click aquí
Comparte
Comparte