El doctor Juan Carlos Verdeja, director Médico de Cirugía General de Baptist Health, es un referente en la evolución de la cirugía mínimamente invasiva, con más de 35 años de experiencia. En el Congreso Latinoamericano de Cirugía realizado en Guatemala, el doctor Verdeja presentó un detallado análisis de la cirugía laparoscópica, comparando sus ventajas y limitaciones con las de la cirugía robótica.
Su ponencia incluyó una valiosa perspectiva sobre el análisis de costo-beneficio de ambas tecnologías y su aplicación en procedimientos digestivos. Además de su rol clínico, el doctor Verdeja es decano afiliado y director de laparoscopía y cirugía mínimamente invasiva en la Facultad de Medicina Herbert Wertheim de la Universidad Internacional de Florida

Con su vasta experiencia, ¿qué cree usted que sigue siendo insustituible en las operaciones laparoscópicas, a pesar de los avances tecnológicos en la medicina como la cirugía robótica?
Acabamos de iniciar un programa de residencia para cirujanos y una de nuestras principales preocupaciones es justamente cómo actualizar a los cirujanos para que dominen las nuevas técnicas sin olvidar los fundamentos que deben aprender. En la década de 1990, cuando la cirugía laparoscópica comenzó a ser popular, se debatía lo mismo: ¿cómo vamos a cambiar a un nuevo sistema? Se temía que los cirujanos del futuro no aprendieran las técnicas tradicionales y no supieran cómo realizar una cirugía abierta si fuera necesario.
Ahora, estamos en el mismo punto con la robótica. La preocupación es que los nuevos cirujanos aprendan solo robótica y no dominen la laparoscopía. La cirugía laparoscópica es muy importante, ya que nos permite realizar operaciones menos invasivas para el paciente, pero los principios de la cirugía siempre son los mismos. El debate en la cirugía es sobre como mantener estos principios usando nuevas herramientas. Ahora, con la robótica, estamos en una nueva era de aplicar esos mismos principios con una nueva herramienta.
Entonces, ¿la robótica es simplemente una herramienta más avanzada?
Exactamente. El robot es una versión más elegante de la laparoscopía. Para mí, me siento cómodo con ambas, porque tengo años de experiencia en laparoscopía y la dominaba mucho antes de empezar a usar el robot. La preocupación siempre es que el cirujano que se está formando, y que solo aprende robótica, no tenga esa base de conocimiento.
Cada paciente es único. Por ejemplo, en personas con sobrepeso, las cirugías pueden ser más difíciles con laparoscopía, pero el robot ofrece un movimiento más fino y, posiblemente, una mejor visualización. Al final del día, lo importante es cómo se llega a ese punto. Los principios, como controlar los vasos o asegurar que la oncología sea la correcta, siguen siendo los mismos; la diferencia es la herramienta que se usa.
¿Qué ha visto en cuanto a la aceptación de los médicos a esta nueva tecnología?
Existen tres tipos de personas en el gremio médico. Aquellos que se resisten a cualquier cosa nueva; aquellos que aman las novedades; y un grupo intermedio que sabe que debe progresar, pero se siente incómodo haciéndolo. Los pioneros están mirando la robótica y saben que este es el futuro, por lo que deciden adoptarla de inmediato. Otros se dan cuenta de que, si no lo hacen, se quedarán atrás.
Esto ya lo vivimos con la laparoscopía. Muchos cirujanos que no la aceptaron en su momento, perdieron tanto tiempo que les fue imposible adaptarse después. Ahora, muchos están rompiendo esa barrera porque se dan cuenta de que, aunque el cambio puede generar miedo, es necesario. Sin embargo, el cirujano tiende a ser más conservador que el público en general.

¿Todos los pacientes son candidatos para la cirugía robótica?
Realmente, la mayor restricción se relaciona con las condiciones médicas del paciente para someterse a la anestesia general, que es necesaria para este tipo de cirugías. Por ejemplo, un paciente de 80 años con problemas cardíacos o respiratorios podría no ser un buen candidato para la cirugía robótica o laparoscópica y se optaría por una cirugía abierta.”
¿Cómo ve el futuro de la cirugía mínimamente invasiva en Latinoamérica?
Creo que seguirá avanzando. Cuando uno se acuerda de las computadoras hace 30 años, eran inmensas y costosas. Lo mismo va a pasar con los robots. Ya se están reduciendo sus costos y vemos que hay robots más baratos que se están vendiendo en países del Caribe y Centroamérica, como en Guatemala y Colombia. Es inevitable; creo que va a llegar y cada vez se va a expandir más.
He notado que los cirujanos guatemaltecos son muy progresistas. Piden charlas sobre estos temas incluso sin tener robots en el país, porque quieren aprender. Son muy interesados en lo que está pasando en el resto del mundo y en cómo avanzar, lo cual es muy importante.
Para finalizar, ¿cuál cree que es el papel de la inteligencia artificial en la medicina, más allá de la robótica?
Es un tema muy interesante, porque para mí la robótica no es el final del camino, sino un paso intermedio. Lo que viene es la cirugía hecha por robots que utilizan inteligencia artificial para la parte intelectual. Por ejemplo, se puede entrenar a un robot para reconocer cosas, lo que permitirá que, incluso si el cirujano no tiene un conocimiento tan extenso, pueda utilizarlo, porque el robot ya lo tiene.
El 80% de los casos son muy parecidos, y la IA puede manejar eso. Sin embargo, la parte humana es insustituible. La individualidad de cada paciente y la necesidad de un profesional que sepa dirigir el problema e intervenir en circunstancias no clásicas, son fundamentales. La IA nos hará más eficientes, pero no reemplazará al ser humano.
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