Jessie amó al hombre equivocado imagen

Los primeros meses fueron de película, pero alrededor de los seis meses que salían, la actitud de aquel hombre cambiaba cada vez que bebía y al estar borracho la insultaba y denigraba.

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Todo empezó como cualquier otra relación, un hombre y una mujer que no buscaban enamorarse, se enamoraron. Ese hombre varonil, respetuoso y con gustos similares a Jessie, la conquistaron. Los primeros meses fueron de película, pero alrededor de los seis meses que salían la actitud de aquel hombre cambiaba cada vez que bebía y al estar borracho llegaba a buscarla a su casa para insultarla.

“No podía creer que alguien que me gustaba y compartíamos muchas cosas fuera tan lindo durante el día, pero cuando estaba el alcohol de por medio, era horrible, se convertía en otra persona”, dijo Jessie.

A Jessie le confundía las actitudes, pero siempre creyó en lo que él le decía y la típica frase que lo acompañaba “perdón, voy a cambiar”. Pasó el tiempo y al estar enamorada ella perdonaba todo lo obvio de una relación tóxica. Perdonó infidelidades, insultos, humillaciones y falta de respeto y todo por “amor”, aunque la joven había perdido en esa relación su amor propio y respeto. 

“Las señales de una relación enfermiza estaban. Era egocéntrico, manipulador y en ocasiones agresivo. Yo sabía que estaba mal, pero al amarlo le ponía excusa a todas sus actitudes”, expresó  Jessie

Familiares y amigos de Jessie le decían que la persona que amaba no era la indicada para ella, sin embargo, no escuchaba. Cada vez más el abusador la fue haciendo más chiquita con cada insulto y manipulación, pero lo que él no sabía era que cada palabra fue la motivación para que ella buscara ayuda. Empezó a asistir a un grupo y al primer intento de violencia física que tuvo él, la joven decidió terminar la relación. 

Jessie empezó a recuperarse, pero él volvió a buscar y a llamarla, insistiéndole que quería regresar. A pesar que le tenía un poco de miedo por el empujón y forma que la trató la última vez, volvió a creer en él, pensó que esta vez sí cambiaría, pero no fue así y esa decisión le costó.

Los insultos aumentaron, pero continuaron la relación. Llegaron las fiestas de fin de año y decidieron irse a Nicaragua con la mamá de Jessi y un amigo de él. Un viaje en el que ella pensó que dejarían todo atrás y esta vez sí cambiaría, fue una tortura. El alcohol cegó a aquel hombre y en un momento de rabia la golpeó, dejándole los labios partidos y la nariz fisurada.

“Todo sucedió cuando le pedí efectivo y enfrente de toda la gente me gritó: ‘Sho perra mantenida’. Me fui porque empecé a llorar y cuando regresé también había insultado a mi mamá, ella no se dejó y se fue. Me quedé sola con ellos dos y en el camino me dejó tirada, sin dinero y caminando en las calles de Nicaragua. Veinte minutos después regresó por mí y al subirme al carro empezamos a discutir, él se molestó, me agarró del pelo y fue todo tan rápido que cuando sentí estaba sangrando”, contó Jessie.

El único testigo del hecho fue el amigo de él, quienes al ver a la madre de Jessie le dijeron que ella se había estrellado en el tablero del carro. Ella prefirió no decir nada en ese momento, ya que al siguiente día regresarían en un viaje de 15 horas los cuatro hacia Guatemala. Ese golpe y el dolor que sentía los inmortalizó en unas fotografías, dándole la fuerza para poner fin a esa relación de dos años en el que vivió abuso psicológico y físico.

“Si no me deja de chingar la tendré que volver agarrar del mocho y no me importa que sea enfrente de su mamá, me dijo la última vez, esas palabras nunca se me van a olvidar. Para mí fue duro, durante el tiempo de relación me dediqué a él. Le ayudé a emprender un negocio y trabajé durante un año sin paga. Nunca me reconoció nada, solo me insultó y me hizo sentir menos”, compartió Jessie.

Jessie fue valiente y tomó la decisión de levantar una denuncia en el Ministerio Público, hoy su caso continúa en investigación. Sin embargo, cambió su vida y se fue a otro país para olvidar todo lo que vivió y dejarlo atrás.

“Quiero justicia para esos hombres que piensan que pueden ir maltratando a mujeres. Genuinamente lo amé, pero me olvidé de mí y de mi amor propio, se volvió ese círculo de violencia, sentirte que sin la persona ya no puedes ser o existir, pero aquí estoy completa, sanando mis traumas”, mencionó Jessie.

¿Cómo se comporta un manipulador?

Suele imitar a su víctima haciéndole creer que tienen intereses en común para encajar en su vida. No son responsables de sus errores y utilizan un rol de víctima para generar simpatía. Hacen creerles a los demás que son felices y tienen vínculos afectivos sanos para ocultar que son egocéntricos. Tienden a jugar con el dolor, la inseguridad y baja autoestima de sus víctimas para mantener el control sobre ellas.

Jessie compartió su historia, ya que no quiere que otras mujeres sufran lo mismo que vivió ella. No busca ser admirada por otras, pero sí que su vivencia pueda ayudar a todas aquellas que están viviendo una relación que no es sana, que puedan identificar patrones de comportamiento de sus abusadores en su narración para que tengan el valor de denunciar y dejarlos.

En Guatemala puedes denunciar llamando al Ministerio Público 1572 o levantar una alerta en el Botón de Pánico de la aplicación ReportesMP para denuncias o solicitar ayuda en caso de emergencia. No estás sola, no te quedes callada.

“Sé que no soy la primera víctima de él, pero sí quisiera que fuera la última para que nadie más experimente lo que viví”

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