¿Quiénes han oído a alguien decir “qué indio” para insultar? preguntó Andrea Ixchiu a las niñas. Casi todas levantaron la mano.
Escuchando, las niñas fueron más sabias que la mayoría de nosotros que nos escondemos tras mitos urbanos asegurando que la indumentaria maya en realidad fue impuesta por los españoles en la colonia. Muchos otros encuentran su escondite defendiendo su racismo con “ah pero ellos también nos discriminan a nosotros”. Este tipo de comentarios despliegan un abanico enorme de ignorancia y violencia, arrancan la identidad de una persona y de un pueblo.
Descubrí que la mayoría de estas niñas no conoce a cuál pueblo indígena pertenecen. Me sentí identificada, como todos creo yo: el ladino siempre quiere ser alguien más, alemán, español o algo pero no guatemalteco.
Antes de iniciar la conferencia por el día internacional de los pueblos indígenas, estuvimos en una ceremonia maya de agradecimiento por el camino recorrido por los abuelos y por el que aún vamos a recorrer. Según el calendario maya, ayer fue Ej, que significa camino. Más adelante Ixquic Poz habló de Rawasil´ como uno de los pilares de la cultura y la cosmovisión maya. Rawasil´ es el respeto a todas las cosas, que todo tiene una energía y todo debe tener un orden.
Estos fundamentos importantes de la cosmovisión maya hablan del respeto, del orden, del origen, del agradecimiento, la importancia de la sabiduría de los abuelos, de la energía de las cosas, la conexión con la tierra, con los elementos. Son todas características culturales admirables. ¿Por qué será que muchos asumen que la raza indígena es lo contrario? Decir “ala qué indio” para decir necio, sucio, ignorante, mal educado, es la clara señal. Lo que no nos hemos dado cuenta es que estas características son de pobreza y no de raza. Es importante recordar y no confundir: lo que se asume como característica de raza en realidad es característica de pobreza, que desde inicios de la colonia ha inundado nuestro país de discriminación y desigualdad haciéndonos creer que los blancos siempre valen y pueden más.
El conocimiento a nuestras culturas hermanas, porque somos todos del mismo país (aunque aleguemos siempre ancestro europeo o mestizo) es lo que nos librará de un pais enfermo de racismo.
Al final del día, lo que mejor aprendí de las niñas de Xela hablando de racismo es que escuchar es la única manera de entendernos.
Fotos: Jonnathan Manfredo De León
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