¿Y si te tocan las nalgas?
Es una de las experiencias más denigrantes que se experimenta en la calle, fuera de la casa, lejos del círculo de trabajo o estudio.
Que un hombre lleve su vulgar, sucia y calenturienta mano hacia tus glúteos y te los manosee, te los aprete o como se dice vulgarmente te los sobe se llama violencia.
Nunca he entendido qué placer puede sentir un tipo que hace eso, sin importar si hay ojos puestos sobre él o no, yo lo llamo un completo pervertido.
Pero sí entiendo perfectamente lo que una niña, una adolescente o una mujer adulta siente y vive al ser manoseada, porque soy mujer y a mí me pasó cuando tenía unos 17 años de edad.
Un hombre, cuyo rostro, jamás olvidaré, se subió al mismo elevador que yo, íbamos solo los dos y cuando Él se disponía a salir, en un descuido mío, me tocó las nalgas cuando ya tenía un pie fuera del elevador y saliÓ corriendo por las gradas.
Juro que aunque tengo una forma de ser bastante peculiar al enfrentar este tipo de situaciones, me limité a llorar.
Desde entonces aprendí a ser muy cuidadosa al caminar por la calle o en sitios desconocidos, algo que en realidad no debería hacer.
Sé que cuando no se sabe cómo actuar ante tal aberración, el sentimiento de impotencia te atrapa.
Y entras en el conflicto de reventarle la cara de una cachetada, gritarle hasta cansarte o quedarte callada y llorar porque te sientes mancillada y violentada como persona, como mujer.
Generalmente hay calenturientos que salen a la calle con ese objetivo, tocarle las nalgas a las mujeres, y en este país esa es una práctica, aunque es castigada penalmente, las mujeres no lo denuncian porque quien lo comete huye después de poner su maliciosa mano en tus glúteos.
Además, no se ve como una violencia contra la mujer, porque no hay heridas, ni golpes, pero sí secuelas.
Y quizás por eso nunca enfrentamos a esos obscenos que, ejercen ese poder de macho sobre las mujeres. Cuando lo mejor es que deberíamos de darle una reverenda cachetada, o avergonzarlo a grito limpio frente a todas las personas.
SÉ que no faltará el lector que diga que las mujeres provocan eso por los jeans ajustados, o por las falDas cortas entalladas o quiÉn sabe por cuantas cosas más, pero nada, absolutamente nada justifica semejante abuso.
La ropa y cómo las mujeres nos vistamos, no da derecho a nadie a que nos toquen las nalgas, ¿acaso nosotras andamos tocando penes a los hombres cuando usan pantalón tallado? Tampoco lo haríamos porque nosotros no somos como esos pervertidos, maniáticos sexuales que van agrediendo mujeres y a veces hombres.